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‎27 Av 5777 | ‎19/08/2017

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Abshalom se reencarnó en Nazareo

Abshalom se reencarnó en Nazareo


KABALÁ: LA DIMENSIÓN INTERIOR, CON ISAAC CHOCRON – En el programa del día de hoy hablaremos sobre Abshalom, en el ciclo ¿Quién se reencarnó en quién?
Existieron tres fallas que Abshalom efectuó y que debía reparar.
1. La soberbia, causada por su belleza
2. El asesinato de Amnón
3. La violación de las concubinas
La Mishná (en Sotá 1:8) dice que Abshalom comenzó a pagar en vida lo que hizo. Dado que todo comenzó con la belleza de su cabello, su caída se inició con su cabello. Sabemos que cuando perseguía con sus soldados al rey David que era defendido por tropas leales a él, Abshalom cabalgaba a toda carrera, y su cabello se enredó de forma inusual en las ramas de un árbol, quedando colgado e indefenso ante los soldados del rey David.
Y por violar a las diez concubinas de su padre, dice el versículo: “Y se acercaron a Abshalom diez soldados mientras estaba colgado de su cabello, y cada uno lo atravesó con una lanza” (Shemuel II, 18:15). Es decir, por cada una de las concubinas que él violó, fue atravesado por una lanza. Además, agrega el Radak (Rabí David Kimji) que en verdad Abshalom debía vivir diez años más, pero le acortaron la vida por la falla de las diez concubinas; eso está insinuado en que a la palabra jayav, “su vida” (Shemuel 18:18) le falta una yud, cuyo valor numérico es diez, para indicar así que se le restaron diez años de vida.
Y por la rebelión contra su padre, engañando así a todo Israel y al Sanedrín, y por asesinar a Amnón, se le acercó Yoab, el ministro de guerra del rey David, que lo vio colgado y atravesado con diez lanzas, pero aún vivo, y entonces tomó tres puñales y atravesó su corazón, causándole así la muerte. Este es un ejemplo de una persona que con su muerte pagó, en parte, los delitos que cometió en vida. De alguna forma, tendrá que seguir pagando con sufrimiento todo el dolor que causó, sea que lo pague arriba, en la “Corte celestial” o aquí, en ciertas reencarnaciones.
Abshalom se reencarnó en Nazareo, como relata el sumo sacerdote Shimón HaTzadik (en Nazir 4b). Aclara el Haramá Mipano (en Guilgulé Neshamot 20) que “este Nazareo era reencarnación de Abshalom”, es decir, que regresó al mundo después de pagar todos sus delitos, para enfrentar la tentación y esta vez no caer en ellos. Como explicamos en la introducción, la verdadera teshuvá consiste en regresar al mundo con las mismas características que nos hicieron fallar en la vida anterior y esta vez luchar y controlarlas, como hizo este joven Nazareo (Abshalom).