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‎30 Av 5777 | ‎22/08/2017

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Ekev, con el rabino Moshe Bendahan

Ekev, con el rabino Moshe Bendahan

PARASHÁ –

7:12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Dios tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.
7:13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
7:14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.
7:15 Y quitará Dios de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.
7:16 Y consumirás a todos los pueblos que te da Dios tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.
7:17 Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?
7:18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Dios tu Dios con Faraón y con todo Egipto;
7:19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Dios tu Dios te sacó; así hará Dios tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.
7:20 También enviará Dios tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que quedaren y los que se hubieren escondido de delante de ti.
7:21 No desmayes delante de ellos, porque Dios tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible.
7:22 Y Dios tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten contra ti.
7:23 Mas Dios tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruidas.
7:24 El entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta que los destruyas.
7:25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Dios tu Dios;
7:26 y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

Capítulo 8
8:1 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Dios prometió con juramento a vuestros padres.
8:2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Dios tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
8:3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Dios vivirá el hombre.
8:4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.
8:5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Dios tu Dios te castiga.
8:6 Guardarás, pues, los mandamientos de Dios tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.
8:7 Porque Dios tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;
8:8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;
8:9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.
8:10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Dios tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
8:11 Cuídate de no olvidarte de Dios tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;
8:12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,
8:13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
8:14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Dios tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
8:15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
8:16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien;
8:17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
8:18 Sino acuérdate de Dios tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
8:19 Mas si llegares a olvidarte de Dios tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.
8:20 Como las naciones que Dios destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Dios vuestro Dios.

Capítulo 9
9:1 Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo;
9:2 un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de Anac?
9:3 Entiende, pues, hoy, que es Dios tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Dios te ha dicho.
9:4 No pienses en tu corazón cuando Dios tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Dios a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Dios las arroja de delante de ti.
9:5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Dios tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Dios juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
9:6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Dios tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú.
9:7 Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Dios tu Dios en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes a Dios.
9:8 En Horeb provocasteis a ira a Dios, y se enojó Dios contra vosotros para destruiros.
9:9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Dios hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua;
9:10 y me dio Dios las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras que os habló Dios en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.
9:11 Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que Dios me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
9:12 Y me dijo Dios: Levántate, desciende pronto de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido; pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho una imagen de fundición.
9:13 Y me habló Dios, diciendo: He observado a ese pueblo, y he aquí que es pueblo duro de cerviz.
9:14 Déjame que los destruya, y borre su nombre de debajo del cielo, y yo te pondré sobre una nación fuerte y mucho más numerosa que ellos.
9:15 Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos.
9:16 Y miré, y he aquí habíais pecado contra Dios vuestro Dios; os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos pronto del camino que Dios os había mandado.
9:17 Entonces tomé las dos tablas y las arrojé de mis dos manos, y las quebré delante de vuestros ojos.
9:18 Y me postré delante de Dios como antes, cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Dios para enojarlo.
9:19 Porque temí a causa del furor y de la ira con que Dios estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Dios me escuchó aun esta vez.
9:20 Contra Aarón también se enojó Dios en gran manera para destruirlo; y también oré por Aarón en aquel entonces.
9:21 Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo desmenucé moliéndolo muy bien, hasta que fue reducido a polvo; y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del monte.
9:22 También en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava provocasteis a ira a Dios.
9:23 Y cuando Dios os envió desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado, también fuisteis rebeldes al mandato de Dios vuestro Dios, y no le creísteis, ni obedecisteis a su voz.
9:24 Rebeldes habéis sido a Dios desde el día que yo os conozco.
9:25 Me postré, pues, delante de Dios; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Dios dijo que os había de destruir.
9:26 Y oré a Dios, diciendo: Oh Señor Dios, no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa.
9:27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado,
9:28 no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Dios introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto.
9:29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.

Capítulo 10
10:1 En aquel tiempo Dios me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera;
10:2 y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.
10:3 E hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano.
10:4 Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Dios os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Dios.
10:5 Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están, como Dios me mandó.
10:6 (Después salieron los hijos de Israel de Beerot-bene- jaacán a Mosera; allí murió Aarón, y allí fue sepultado, y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar.
10:7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra de arroyos de aguas.
10:8 En aquel tiempo apartó Dios la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto de Dios, para que estuviese delante de Dios para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy,
10:9 por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos; Dios es su heredad, como Dios tu Dios le dijo.)
10:10 Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches; y Dios también me escuchó esta vez, y no quiso Dios destruirte.
10:11 Y me dijo Dios: Levántate, anda, para que marches delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que juré a sus padres que les había de dar.
10:12 Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Dios tu Dios de ti, sino que temas a Dios tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Dios tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma;
10:13 que guardes los mandamientos de Dios y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?
10:14 He aquí, de Dios tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
10:15 Solamente de tus padres se agradó Dios para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día.
10:16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.
10:17 Porque Dios vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho;
10:18 que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.
10:19 Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
10:20 A Dios tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás.
10:21 El es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.
10:22 Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto, y ahora Dios te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.

Capítulo 11
11:1 Amarás, pues, a Dios tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.
11:2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Dios vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido,
11:3 y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra;
11:4 y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Dios los destruyó hasta hoy;
11:5 y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;
11:6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel.
11:7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Dios ha hecho.
11:8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla;
11:9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Dios a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
11:10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
11:11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
11:12 tierra de la cual Dios tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Dios tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.
11:13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Dios vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma,
11:14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
11:15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.
11:16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
11:17 y se encienda el furor de Dios sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Dios.
11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
11:19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes,
11:20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;
11:21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Dios juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
11:22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Dios vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él,
11:23 Dios también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros.
11:24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.
11:25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Dios vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.