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‎3 Kislev 5778 | ‎20/11/2017

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“Mis hijos (Dancing Arabs)” (2014), de Eran Riklis (Israel – Alemania – Francia)

“Mis hijos (Dancing Arabs)” (2014), de Eran Riklis (Israel – Alemania – Francia)

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD –

Guion: Sayed Kashua (basado en su novela Dancing Arabs). Reparto: Tawfeek Barhom, Yaël Abecassis, Michael Moshonov, Ali Suliman, Norman Issa, Razi Gabareen, Laetitia Eido, Marlene Bajali y Danielle Kitzis. Premios: Premio al mejor actor (Tawfeek Barhom) Academia de Cine Israelí

Eyad es un joven palestino nacido en la ciudad de Tira a mediados de los setenta. Es un estudiante brillante que ha sido becado en un prestigioso y exclusivo colegio judío en Jerusalén. Es el primer árabe que estudia allí, por lo que intenta por todos los medios encajar con sus compañeros y con la nueva sociedad. A pesar de su esfuerzo y de aguantar el constante acoso de sus compañeros, cuando se descubre que tiene una relación con Naomi, una joven judía, se verá obligado a abandonar la escuela. Cansado de no ser aceptado por sus orígenes y cegado por la ambición de ser admitido en sus nuevos círculos, Eyad comprende que tendrá que sacrificar su auténtica identidad para ser aceptado. Tendrá que tomar una decisión que puede cambiar su vida para siempre.
El filme se divide en tres actos. El primero relata la infancia del protagonista, recuerdos de su infancia donde no falta la comedia y el juego con los prejuicios. Comienza de una forma agradable, casi cómica, en la que el realizador acerca al espectador a ese pequeño niño árabe con mente curiosa y mirada inocente. Sin embargo, esa felicidad comienza a transformarse cuando el ya adolescente Eyad ingresa en el liceo judío donde se encontrará en el foco de la hostilidad. Aquí es cuando esos prejuicios, que en el inicio eran vistos de manera cómica, empiezan a ser dramáticos.
A Eyad le cuesta relacionarse en territorio hostil hasta que conoce a Yonnatan, y a Naomí. Uno será su hermano, a pesar de haber nacido a un lado y al otro del muro; la otra, será su primer amor, una relación difícil en todo sentido pero fundamental para tender lazos.
Riklis, tomando distancia, muestra cómo los prejuicios, el odio y el abuso sólo tienen como consecuencia más prejuicios, más odio y más hostilidad. Con el tramo de la adolescencia, el cineasta deja su cara más amable, aquella que recuerda a obras suyas como ‘El viaje del director de Recursos Humanos’ para meterse de lleno en el drama de la lucha de la minoría a la mayoría, como en ‘Los limoneros’. El cineasta combina bien géneros para mostrar un drama con tintes de comedia que desemboca en una crónica sobre la pérdida de la identidad propia para poder sobrevivir.