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‎2 Elul 5777 | ‎24/08/2017

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Óleos nostálgicos en la Monalisa Gallery de Barcelona, con su autora Bila Berg

Óleos nostálgicos en la Monalisa Gallery de Barcelona, con su autora Bila Berg

EL TRAZO ERRANTE – “Me gustaría -nos cuenta la pintora israelí Bila Berg desde Kfar Bin Nun un moshav entre Tel Aviv y Jerusalén- que mis nostalgias dialogaran con las nostalgias de los que acudan a ver mi pintura”. Una pintura de paisajes, una pintura con conciencia pues no en vano Berg compagina su vocación pictórica con su compromiso como abogada experta en Derechos Humanos. Bila Berg – a quién agradecemos su esfuerzo al expresarse en castellano apoyada por su compañero Gabriel, al que también damos las gracias- lleva los colores al extremo, los transforma, como podremos ver en los siete cuadros que presenta en La Monalisa Gallery de Barcelona de Puncho Lefelman.

Sobre el arte de Bila:

“Mi pintar comienza con la búsqueda de los fenómenos que acontecen en la realidad visual y contactan con recuerdos y nostalgias. Esto ocurre mientras trabajo en medio de la naturaleza: salgo a los campos, a las alturas y al desierto, pinto mi propio paisaje, buscando la conexión entre lo aparente y descubierto con las capas ocultas, encubiertas. El pintar en la naturaleza sacia mi sed de espacio y libertad, y suele devenir en una suerte de tregua, de escape a la intensidad existencial de la vida cotidiana y a la confrontación con carencias y aflicciones. Pero correlativamente también revela realidades y acontecimientos que brotan en la frontera entre mi ser humano y la Naturaleza. El contacto íntimo con el paisaje suelta sobre la tela sensaciones de regocijo y libertad – y al mismo tiempo deja tambien huellas de agobio, de dolor y de ruptura.

Las dimensiones de mi pintura transcurren desde lo personal a lo colectivo. Existe asi un conflicto entre fuerzas opuestas que reflejan mi pasion por los lugares y mi relación personal con la Tierra en contrapunto con la tan compleja realidad cotidiana de Israel.

En el transcurso de mi tarea se va produciendo una transformación. Transformación del lugar que pinto, de la pintura en la tela, y de mí. Cada nueva capa de colores agrega un estrato a la capa anterior, aunque frecuentemente oculta lo que ya existía allí. Ocurre que fragmentos históricos se insinúan por entre los estratos y otras veces el caliz se esfuma y entonces solo que queda la tierra desnuda”.