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‎14 Heshvan 5779 | ‎23/10/2018

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Recital de Igor Gorin

Recital de Igor Gorin

ÓPERA JUDAICA – Igor Gorin fue un barítono nacido como Ignatz Greenberg en 1904 en Austria y muerto en 1982. Su padre era rabino y talmudista, pero Igor se sentía más cercano a su madre y su pasión por la música. La combinación de ambas expectativas fue que en la escuela talmúdica a la que asistió, destacó en el canto litúrgico, además por su facilidad para los idiomas, incluido el hebreo. Cuando cumplió 15 años, la familia se mudó a Viena, e Igor tuvo muchos oficios para ayudar a la manutención, incluido un coro en el que asombró a un destacado profesor de canto, quien le ayudó a conseguir clases gratuitas con uno de sus asistentes. Más tarde Gorin asistió al conservatorio para completar su formación. Combinó sus estudios con el canto litúrgico en una sinagoga, donde un rabino le ayudó a conseguir un primer papel operístico, uniéndose a las compañías checa y a la popular vienesa. Sin embargo, su primera visita a los EE.UU. no la hizo como cantante lírico, sino como jazán a inicios de los años 30. A su retorno, el ascenso de los nazis le llevó a emigrar a América, donde destacó en el Radio City Hall de Nueva York en la categoría de “barítono vienés”. Allí conoció al compositor Malotte quien le pidió estrenar su The Lord’s Prayer, canción que lo lanzó al estrellato, con apariciones, en radio, cine y la incipiente televisión a partir de los 50.
Les ofrecemos un recital de sus canciones más conocidas: empezamos con la mencionada The Lord’s Prayer; seguimos con el aria “Dagli immortali vertici” de la ópera Attila de Verdi, y más del mismo autor “Di Provenza” de La traviata; y “Eri tu” de Un baile de máscaras. Después dos canciones de Falconieri “O Bellissimi Capelli” y “Deh dolc’anima mia”; “Ma Presso alla sua ragna” de Paradies; “Mi parto”; “Had you but known” de Denza; “Sylvia” de Oley Speaks; “La canción de Pierrot” de Korngold; y el “Largo al factótum” de El barbero de Sevilla de Rossini. Finalmente, canciones populares americanas como “That’s why darkies were born”; “The Trumpeter”, la emisión radiofónia de “Nana rusa” de Irving Berlin; el prólogo de “Pagliacci” y “Non e ver” de Mattei