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‎8 Sivan 5778 | ‎22/05/2018

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Sefarad: exilio y clandestinidad (27ª parte): Curaçao

Sefarad: exilio y clandestinidad (27ª parte): Curaçao

MILÍM: LA HISTORIA DE LAS DIÁSPORAS, CON ALICIA BENMERGUI – Antes de 1659, había llegado un grupo de colonos de Ámsterdam a Curaçao para cultivar la tierra. Por distintos motivos este grupo fracasó y se desintegró. Para 1659 llegó a la isla un segundo y mucho más numeroso grupo de familias sefardíes, compuesto por unas 70 personas. Estos colonos estaban liderados por Isaac da Costa, un miembro de la Congregación Portuguesa de Ámsterdam, de donde provenían todos los miembros del grupo. Cuando partieron de Holanda, el Mahamad de dicha congregación le dio al grupo un Sefer Torá con todos sus accesorios para usar en la sinagoga de Curaçao. Todo esto es contado por Charles Gomez Casseres, el historiador de esta vieja comunidad. Este grupo poseía un documento otorgado por la corona, donde se detallaban amplias concesiones de tierra a lo largo de la bahía, exención de impuestos, garantía de protección por parte de las autoridades, exención de hacer guardia en shabat en tiempo de guerra y libertad para practicar abiertamente su religión. Éste es posiblemente el primer documento que garantiza la libertad religiosa en el Nuevo Mundo. En 1659, el grupo de Da Costa también consagró el primer cementerio judío en la isla. Al igual que la Congregación, este cementerio amurallado es presumiblemente el más antiguo de las Américas, a pesar de que algunas tumbas dispersas de fecha algo más antigua se pueden encontrar en otros lugares. Este Beth Haim, como se la conoce popularmente, contiene alrededor de cinco mil tumbas, de las cuales la mitad llevan lápidas con inscripciones. Algunas están embellecidas con escenas bíblicas bellamente esculpidas que generalmente guardan relación con el nombre del difunto.
La tareas agrícolas estaban condenadas al fracaso debido a las condiciones climáticas, de modo que los colonos dedicaron sus esfuerzos para comerciar con las cercanas colonias españolas de Colombia y Venezuela. Importaban productos manufacturados como telas de lana, utensilios, armas, herramientas y productos alimenticios de Europa, que compraban principalmente a sus parientes en Ámsterdam. Luego los vendían a las colonias españolas a cambio de caña de azúcar, cacao en grano, pieles, tabaco y madera de campeche. Estos productos eran reexportados a Ámsterdam para pagar futuras compras. Los antiguos colonos podían manejar mejor sus negocios desde la ciudad amurallada de Willemstad, que estaba situada estratégicamente a la entrada, por lo que lentamente se fueron instalando en ella. A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, la comunidad judía de Curaçao era la más grande, la más rica y la más vibrante de todas las colonias judías del Nuevo Mundo. Daba apoyo financiero, a veces también moral, a las otras congregaciones que se estaban estableciendo en la región. Envió donaciones para ayudar a construir las sinagogas en Newport, Rhode Island (donde esté la famosa Touro Synagogue, la más antigua en los Estados Unidos, en Nueva York); la sinagoga de Mille Street, que ya no existe, en Kingston Jamaica y Filadelfia, Pensilvania. Enviaron donaciones a St. Thomas, Virgin Island, Surinam y Colon, en Panamá. Se envió una contribución a la congregación en Charleston SC para ayudar a pagar la construcción de su nuevo Templo; se ayudó a las comunidades judías de Caracas, Venezuela y Río Hacha, en Colombia, a establecer cementerios judíos. Hasta el día de hoy todos los años, en Yom Kipur, las congregaciones sefardíes de Newport, Rhode Island y de la ciudad de Nueva York pronuncian una oración de acción de gracias a la comunidad judía de Curaçao por la ayuda recibida hace más de dos siglos. La congregación también hizo donaciones periódicas a varios yeshivot en Tierra Santa. Fue en ese período que la congregación sefardí de Curaçao se empezó a conocer por el título honorífico de «Madre Congregación de las Américas».
En 1730 se comenzó la construcción de un edificio de la sinagoga mucho más grande que se erigió en el mismo sitio donde se encontraba la de 1703. Este imponente edificio de la sinagoga fue consagrado en la víspera de Pésaj de 1732, y ha estado en uso continuo desde entonces. El edificio se inspiró en el modelo de la famosa sinagoga portuguesa de Ámsterdam, pero a dos tercios de su tamaño. Su arquitectura e interior se han conservado en condiciones prácticamente inalteradas a pesar de que se construyó hace 286 años. Esto hace que la sinagoga Mikve Israel-Emanuel sea indiscutiblemente la sinagoga más antigua que existe en el Nuevo Mundo. Y esta historia continuó…