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‎26 Kislev 5778 | ‎14/12/2017

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Vaetjanán, con el rabino Moshe Bendahan

Vaetjanán, con el rabino Moshe Bendahan

PARASHÁ –

3:23 Y oré a Dios en aquel tiempo, diciendo:
3:24 Señor Dios, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?
3:25 Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
3:26 Pero Dios se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Dios: Basta, no me hables más de este asunto.
3:27 Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán.
3:28 Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.
3:29 Y paramos en el valle delante de Bet-peor.

Capítulo 4
4:1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Dios el Dios de vuestros padres os da.
4:2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Dios vuestro Dios que yo os ordene.
4:3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Dios con motivo de Baal- peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Dios tu Dios de en medio de ti.
4:4 Mas vosotros que seguisteis a Dios vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.
4:5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Dios mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.
4:6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.
4:7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Dios nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?
4:8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? 4:9 Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
4:10 El día que estuviste delante de Dios tu Dios en Horeb, cuando Dios me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos;
4:11 y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad;
4:12 y habló Dios con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis.
4:13 Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.
4:14 A mí también me mandó Dios en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella. 4:15 Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Dios habló con vosotros de en medio del fuego;
4:16 para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra,
4:17 figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire,
4:18 figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.
4:19 No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Dios tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.
4:20 Pero a vosotros Dios os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día.
4:21 Y Dios se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que Dios tu Dios te da por heredad.
4:22 Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.
4:23 Guardaos, no os olvidéis del pacto de Dios vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Dios tu Dios te ha prohibido.
4:24 Porque Dios tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.
4:25 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Dios vuestro Dios, para enojarlo;
4:26 yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.
4:27 Y Dios os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Dios.
4:28 Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
4:29 Mas si desde allí buscares a Dios tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.
4:30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Dios tu Dios, y oyeres su voz;
4:31 porque Dios misericordioso es Dios tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
4:32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.
4:33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
4:34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Dios vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?
4:35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Dios es Dios, y no hay otro fuera de él.
4:36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.
4:37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder,
4:38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy.
4:39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Dios es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
4:40 Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Dios tu Dios te da para siempre. 4:41 Entonces apartó Moisés tres ciudades a este lado del Jordán al nacimiento del sol,
4:42 para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo sin intención, sin haber tenido enemistad con él nunca antes; y que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida:
4:43 Beser en el desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas; Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los de Manasés. 4:44 Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel.
4:45 Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto;
4:46 a este lado del Jordán, en el valle delante de Bet-peor, en la tierra de Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesbón, al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto;
4:47 y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos reyes de los amorreos que estaban de este lado del Jordán, al oriente.
4:48 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sion, que es Hermón;
4:49 y todo el Arabá de este lado del Jordán, al oriente, hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.

Capítulo 5
5:1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
5:2 Dios nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
5:3 No con nuestros padres hizo Dios este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.
5:4 Cara a cara habló Dios con vosotros en el monte de en medio del fuego.
5:5 Yo estaba entonces entre Dios y vosotros, para declararos la palabra de Dios; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte. Dijo:
5:6 Yo soy Dios tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
5:7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
5:8 No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5:9 No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Dios tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
5:10 y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
5:11 No tomarás el nombre de Dios tu Dios en vano; porque Dios no dará por inocente al que tome su nombre en vano.
5:12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Dios tu Dios te ha mandado.
5:13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
5:14 mas el séptimo día es reposo a Dios tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.
5:15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Dios tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Dios tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.
5:16 Honra a tu padre y a tu madre, como Dios tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Dios tu Dios te da.
5:17 No matarás.
5:18 No cometerás adulterio.
5:19 No hurtarás.
5:20 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
5:21 No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 5:22 Estas palabras habló Dios a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí.
5:23 Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos,
5:24 y dijisteis: He aquí Dios nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Dios habla al hombre, y éste aún vive.
5:25 Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Dios nuestro Dios, moriremos.
5:26 Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?
5:27 Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Dios nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Dios nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
5:28 Y oyó Dios la voz de vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo Dios: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que han dicho.
5:29 ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!
5:30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas.
5:31 Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión.
5:32 Mirad, pues, que hagáis como Dios vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.
5:33 Andad en todo el camino que Dios vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.

Capítulo 6
6:1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Dios vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;
6:2 para que temas a Dios tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.
6:3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Dios el Dios de tus padres.
6:4 Oye, Israel: Dios nuestro Dios, Dios uno es.
6:5 Y amarás a Dios tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. 6:10 Cuando Dios tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
6:11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,
6:12 cuídate de no olvidarte de Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
6:13 A Dios tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.
6:14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos;
6:15 porque el Dios celoso, Dios tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Dios tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.
6:16 No tentaréis a Dios vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.
6:17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Dios vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.
6:18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Dios, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Dios juró a tus padres;
6:19 para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Dios ha dicho.
6:20 Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Dios nuestro Dios os mandó?
6:21 entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Dios nos sacó de Egipto con mano poderosa.
6:22 Dios hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;
6:23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.
6:24 Y nos mandó Dios que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Dios nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
6:25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Dios nuestro Dios, como él nos ha mandado.

Capítulo 7
7:1 Cuando Dios tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú,
7:2 y Dios tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
7:3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo.
7:4 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Dios se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.
7:5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego. 7:6 Porque tú eres pueblo santo para Dios tu Dios; Dios tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
7:7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Dios y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
7:8 sino por cuanto Dios os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Dios con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.
7:9 Conoce, pues, que Dios tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;
7:10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago.
7:11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.