FUERA DE FOCO, CON BRYAN ACUÑA – El denominado “Comprehensive Plan to End the Gaza Conflict”, impulsado por la administración Trump, propone un marco de transición de 20 puntos que busca resolver simultáneamente tres problemas históricos: el intercambio de rehenes/prisioneros, la gobernanza postconflicto y la financiación/reconstrucción bajo un paraguas de seguridad.
- Una administración transitoria tecnocrática palestina (NCAG) para servicios civiles y reconstrucción.
- Un órgano de supervisión política y financiera (Board of Peace / Gaza Executive Board).
- Un componente de seguridad internacional (ISF) para estabilización y desmilitarización supervisada.
- Ofrece un marco explícito para desmilitarización, reconstrucción escalonada y reconfiguración administrativa.
- Propone una secuencia clara: alto el fuego, intercambio de rehenes/prisioneros, reapertura de cruces (como Rafah) y transición hacia la normalización.
- Integra a actores regionales clave (Egipto, Catar, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos) en roles específicos de mediación, financiación y seguridad.
- Viabilidad de la desmilitarización: El desarme de Hamás sin crear un vacío de seguridad o una guerra interna representa un desafío político, no solo técnico.
- Gobernabilidad real: La administración civil tecnocrática (NCAG) carece de poder coercitivo, lo que podría limitar su autoridad frente a actores armados.
- Credibilidad política: El esquema es cuestionado por críticos que lo perciben como una administración externa o “colonial”, con riesgos de fragmentar el territorio.
- Egipto y Catar: Ventaja operativa por su mediación histórica y control logístico (Rafah).
- Turquía: Ventaja política por sus canales con Hamás.
- Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos: Ventaja financiera y legitimidad árabe, con interés en reconstrucción e influencia estratégica.
El plan destaca por su ambición integral y su diseño detallado, pero su ejecución enfrenta desafíos profundos en seguridad, legitimidad local y coordinación regional. Su éxito dependerá de la capacidad para convertir el marco teórico en una transición viable sobre el terreno, superando desconfianzas históricas y dinámicas de poder fragmentadas.




