El “suicidio inducido” de Nisman: un insulto a la inteligencia, con Gustavo Perednik

HOMENAJE – Cuando apenas habían transcurrido unas horas tras la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, que investigaba el atentado terrorista antisemita contra la mutual judía AMIA en Buenos Aires en 1994, pudimos entrevistar a su amigo Gustavo Perednik, quien habla de él como de un soplo de aire fresco en una justicia estancada y corrupta. Su descripción coincide con que nos habían dado previamente otros entrevistados, destacando su vitalidad y optimismo. Por ello, la sola sugerencia del suicidio supone un insulto a la inteligencia y descalifica a quien se inclina a aceptarla. 16 años después de su desaparición y otros 16 desde el atentado cuyos responsables aún siguen impunes, nos hablaba desde el dolor, la rabia y la impotencia ante el imperio de la mentira y el odio, en un país entregado al desánimo y la impunidad del poderoso.

Scroll al inicio