LA ENTREVISTA – Imanuel (que prefiere no dar su nombre completo) es un uzbeko de origen tártaro que vive en Madrid. Los tártaros son un pueblo originario de la península de Crimea a los que Stalin obligó a trasladarse a tierras más orientales de la Unión Soviética en los años 40 para “rusificar” el enclave (cuya soberanía también disputa Ucrania). Uzbekistán está situado en Asia Central, cerca de Afganistán e Irán, donde se ha impuesto el islamismo radical. Lleva un tiempo tratando de investigar los orígenes de su familia, con la sospecha fundada de que su madre desciende de judíos de Alemania y Polonia que emigraron en el siglo XIX. Es uno de tantos no iraníes que se han sumado en Madrid a las manifestaciones en apoyo del pueblo del país persa que ha sido masacrado (las cifras reales se desconocen, aunque se cree que superan los 30 mil) en las protestas desde inicios de este año. Nos cuenta que muchos de los países hoy afectados por el islamismo radical eran originalmente zoroastristas. Y también nos comparte su desconcierto al ver a fuerzas “progresistas” en Europa apoyar a regímenes extremistas que pretenden conquistar y someter a Occidente y a los miembros de otras confesiones.




