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‎17 Kislev 5780 | ‎15/12/2019

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“Los falsificadores (Die fälscher)” (2007), de Stefan Ruzowitzky (Alemania – Austria)

“Los falsificadores (Die fälscher)” (2007), de Stefan Ruzowitzky (Alemania – Austria)

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD –

Guion: Stefan Ruzowitzky; basado en el libro “The devil’s workshop” de Adolf Burger. Reparto: Karl Markovics (Salomon Sorowitsch), August Diehl (Adolf Burger), Devid Striesow (Herzog), Martin Brambach (Holst), August Zirner (Dr. Klinger), Marie Bäumer (Aglaia), Dolores Chaplin (mujer pelirroja), Veit Stübner, Sebastian Urzendowsky (Kolya), Andreas Schmidt (Zilinsky), Tilo Prückner (Viktor Hahn). Premios: Oscar a la mejor película de habla no inglesa, Premio al mejor actor a Devid Striesow – German Film Awards, Premio al mejor actor a Karl Markovics en el Festival Internacional de Cine de Valladolid.

“Los Falsificadores” relata la verdadera historia de Salomon (Smolianoff) Sorowitsch, falsificador de fama internacional, bohemio y vividor. Tras su confinamiento en el campo de concentración de Mauthausen en 1939, en 1944 es transferido al campo de Sachsenhausen, donde acepta colaborar con los nazis en la mayor operación de falsificación de billetes de la historia, la Operación Bernhard. Durante los últimos años del conflicto, cuando el Reich veía cercano su final, las autoridades decidieron dar impulso a un plan ideado por Heydrich y aprobado por Himmler, que consistía en imprimir sus propios billetes de divisas de sus principales enemigos (Libras esterlinas y Dólares). Con este dinero falso pretendían inundar las economías de los países enemigos y llenar sus propias arcas, exhaustas por la guerra. La operación estuvo a cargo del coronel de las SS Bernhard Krügger.
El cuartel general de la Operación Bernhard estaba ubicado en dos barracones completamente aislados del resto dentro del campo de concentración de Sachsenhausen en las afueras de Berlín. Estos barracones se transformaron en perfectos talleres de falsificación: gracias a imprentas que contaban con la tecnología mas moderna de la época se realizaron falsificaciones casi perfectas de billetes de 5, 10, 20 y 50 Libras esterlinas. Al acabar la guerra, se habían llegado a falsificar cerca de 134 millones de Libras. Los 142 trabajadores, todos judíos, eran prisioneros reclutados en diferentes campos de concentración. Se les permitieron ciertos privilegios: comidas regulares, sábanas, ropa nueva, zapatos de piel, libros y juegos, cigarrillos, descansos dominicales… Sabían que serían asesinados al acabar la operación – “eramos hombres muertos de vacaciones” -, por lo que ralentizaban el ritmo de trabajo todo lo que podían y llegaron a simular fallos técnicos.
Con el tiempo fue cada vez más evidente que era necesario contar con un falsificador profesional en el equipo, por lo que Krüger recluta en 1944 a su viejo conocido Solomon Smolianoff, quien acaba dirigiendo al grupo de artistas, copistas, impresores y falsificadores. En febrero de 1945, por orden del Alto Mando del Reich, la imprenta fue desmantelada y trasladada a un subcampo de Mauthausen, donde el equipo de falsificadores sería asesinado, sin embargo lograron sobrevivir gracias a la sublevación del campo. Lo que quedaba del dinero falsificado y las planchas acabaron en las profundidades el lago Toplitz, pero muchos billetes continuaron en circulación después de la guerra, lo que obligó al banco de Inglaterra a retirar de la circulación todos los billetes de mas de 5 Libras durante varios años.

La película se basa en las memorias de Adolf Burger. Su historia comienza cuando se suscribe la alianza entre Monseñor Josef Tiso, sacerdote católico y en ese momento presidente de la República Independiente Eslovaca, y Adolf Hitler, mediante la cual se acordó que los nazis, que ya habían tomado los Sudetes en Checoeslavaquia, detendrían la anexión de Bohemia y Moravia, y que los judíos que se habían convertido al catolicismo antes de 1938 podrian ser considerados arios. Burger, eslovaco de nacimiento, era un joven de origen judío de 22 años que vivía en Bratislava y trabajaba de impresor. “Debido a la escasez de médicos e impresores en Eslovaquia, se me permitía trabajar y no estaba obligado a utilizar la estrella amarilla”. Tiso había elimando los partidos políticos, por lo que muchos pasaron a la clandestinidad, Burger, que pertenecia a una celula comunista, se dedicó a a falsificar certificados de nacimiento y documentos para judíos en los que constaba que, o bien habían nacido católicos, o se habían convertido al catolicismo antes de 1938. Burger y sus seis colaboradores llegarón a falsificar miles de documentos durante más de tres años, salvando muchas vidas. En agosto de 1942 son descubiertos por la Gestapo. Burger y su esposa son interrogados y enviados a Auschwitz. Su mujer fue asesinada inmediatemante, mientras que Burger fue destinado a trabajos forzados, torturado e incluso llego a ser víctima de los experimentos de Josef Mengele. En 1943, Bernhard Krüger lo recluta para trabajar en la Operación Bernhard.
Smolianoff habia nacido en el seno de una familia judía en 1899 en Kremenchuk (Ucrania), realizó sus estudios en la academia de arte de Petrogrado (San Petesburgo). Su familia abandona Rusia en 1922, ya que estaban en el bando opuesto a los revolucionarios, y después de recorrer varios países de Europa se asienta en Alemania donde se reencuentra con su profesor de arte, Eugene Zotow, quien ya se dedicaba a la falsificación de moneda, y decide seguir sus pasos. Antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, Smolianoff ya era un falsificador de fama internacional y buscado por la policía de varios países. En 1939 es detenido por sus actividades delictivas por el SS Bernhard Krüger y enviado al campo de concentración de Mauthausen. Alli consigue cierto trato de favor al convertirse en retratista y muralista de los oficiales nazis.
Adolf Burger regresó después de la guerra al pueblo de su madre, allí se entero que tanto su madre como su padrastro fueron deportados y asesinados, a pesar de estar exentos, ya que su padrastro era católico y su madre se había convertido. Se estableció en Praga donde volvió a confirmar su militancia en el Partido Comunista al que se había incorporado en 1933 y siguió allí con su vida. Casi 40 años después de finalizada la guerra y ante el auge de los partidos neo-nazis y los negacionistas, escribe sus memorias y se dedica a dar conferencias y charlas por todo el mundo contando sus experiencias en Auschwitz y Sachsenhausen. Salomon Smolianoff, al acabar la guerra siguió con su carrera de falsificador. Buscado por las autoridades internacionales, emigró probablemente a Argentina, donde vivió gracias a su gran talento y a “redescubrir” a los clásicos de la pintura. Antes de emigrar, es mas que posible que utilizara su habilidad falsificando pasaportes para emigrar a Palestina.

Gran parte de la película esta rodada cámara en mano y con colores difuminados, la intención del director al utilizar estas técnicas es “presentar la historia como una historia moderna, o una historia que podría afectar nuestras vidas, la idea principal era darle una estetica contemporanea”. Con el fin de acentuar el problema moral, Ruzowitsky juega con la historia exagerando las posibilidades reales de sabotear la operación; el conflicto existió realmente, Burger y otros estaban de acuerdo en realizar algún tipo de sabotaje, pero eran plenamente conscientes de que no podían confiar en Salomon, ya que su prefeccionismo y su orgullo no le permitirían realizar un trabajo que no fuera perfecto. Debido a que no se trataba de prisioneros convencionales, contaban con privilegios totalmente extraordinarios, lo que permitía cierto espacio para tomar decisiones morales, situación completamente imposible en circunstancias normales. A pesar de estas “licencias”, la película es contundente y está marcada por la extraordinaria actuación de Karl Markovics en el papel de Sorowitch (Smolianoff). Stefan Ruzowitzky estuvo asesorado en todo momento por Adolf Burger. Lo único que molestó a éste es que el final de la película da a entender que fueron liberados en Sachsenhausen y no incluye los sucesos posteriores de Ebensee.
Si finalmente los nazis hubieran conseguido inundar Gran Bretaña con el dinero falso, podrían haber socavado la confianza en la moneda y paralizado la economía británica. Gran parte del botin había sido saquedo por oficiales nazis para su propio enriquecimiento, e irónicamente una parte del dinero acabo en manos de la resistencia judía que lo utilizó para trasladar en secreto refugiados judíos a Palestina.
Burger conserva en su casa un retrato dibujado al carboncillo. Es un retrato realizado por Smolianoff en 1944; en su momento Burger le preguntó: “¿Por qué?”, a lo que Smolianoff le respondió: “Nunca se sabe”.