Música judía compuesta por no judíos: Max Bruch, Maurice Ravel y Dmitri Shostakovich

DESDE EL INSTITUTO EUROPEO DE MÚSICAS JUDÍAS – El Institut Européen des Musiques Juives (IEMJ) es el primer centro de recursos y de documentación sobre músicas judías en Europa, creado en 2006 por la Fundación del Judaísmo Francés, la asociación Yuval y la Fundación Henriette Halphen, con el objetivo de recoger, conservar y difundir el patrimonio musical judío en Francia y a nivel internacional. En esta ocasión, las obras pertenecen al Volumen 1 del disco Melodías Hebreas, con piezas interpretadas al chelo por Sarah Iancu y al piano por David Bismuth y son sus autores compositores no judíos.

Max Bruch (1838-1920) fue un compositor y director de orquesta. En 1870, se instaló en Berlín, trabajando como profesor de música. En 1881 fue nombrado director de la Orquesta Filarmónica de Liverpool, ciudad en la que compuso su obra originalmente para chelo y orquesta “Variaciones sobre el Kol Nidre”, basada en melodías hebreas y dedicada a la comunidad judía de la ciudad. Bruch compuso otras muchas obras que fueron populares en su época, como sus tres sinfonías y otras obras orquestales, sus óperas – entre ellas especialmente Loreley. 

Maurice Ravel (1875-1937) fue un compositor francés, frecuentemente vinculado al impresionismo, que muestra además un audaz estilo neoclásico y, a veces, rasgos del expresionismo. En 1914 compuso las “Melodías Hebreas” para voz y piano Kadish y El enigma eterno, siguiendo los pasos de sus “Cinco Melodías Folclóricas Griegas” .

Dmitri Shostakóvich (1906-1975) fue uno de los músicos más destacados del siglo XX, especialmente en la esfera de la Unión Soviética. Incluso antes de las campañas antisemitas estalinistas a fines de la década de 1940 y principios de la de 1950, Shostakóvich mostró interés en los temas musicales judíos, siendo ejemplo de este interés obras como el Cuarteto de cuerdas n.º 4 (de 1949), el Primer Concierto para violín (de 1948) y los Cuatro monólogos sobre poemas de Pushkin (de 1952), así como el Trío para piano en mi menor (de 1944). En 1948, adquirió un libro de canciones populares judías, del cual compuso el ciclo de canciones De la poesía popular judía, que no se pudo estrenar hasta después de la muerte de Stalin en marzo de 1953, junto con todas las demás obras que estaban prohibidas. De este ciclo de canciones, oiremos finalmente La buena vida, La canción de la joven y La canción de la miseria.

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