Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

‎2 Heshvan 5781 | ‎20/10/2020

Scroll to top

Top

Orfeo en los infiernos

Orfeo en los infiernos

OFFENBACH 200 – 140, CON JACOBO KAUFMANN – “Orfeo en los infiernos” (Orphée aux Enfers) es una ópera bufa en dos actos y cuatro cuadros, con libreto de Héctor Crémieux y Ludovic Halévy. Con ella, el 21 de octubre de 1858, obtiene Offenbach su primer gran triunfo con un espectáculo de grandes proporciones. La acción de este Orfeo que ha perdido a su esposa Eurídice, transcurre en una Grecia mitológica, esa que en varios círculos franceses era considerada creadora de la así llamada cultura occidental, pero aquí es tratada en forma de caricatura. La primera reacción de los espectadores, que han visto representaciones serias de esta leyenda, es tibia. Algunos críticos culpan al compositor judío de haber profanado los sacros valores occidentales. Tal vez perciban, como hoy nosotros, la presencia de melodías sinagogales. Pero estas objeciones no hacen más que despertar la curiosidad del público, que concurre a los Bouffes Parisiens en masa, para ver las debilidades e inclinaciones de los dioses del Olimpo, que les recuerdan a políticos conocidos, al siniestro Plutón que secuestra a Eurídice disfrazado de inocente pastor, y a ese todo poderoso Júpiter, tan parecido a Napoleón III,  que la seduce transformado en mosca. Orfeo, es un incomprendido violinista, pero sus melodías en el bucólico primer acto son deliciosas. En el segundo oímos compases disimulados de la Marsellesa, y en el infierno resuena un galope glorioso que todos conocemos como el Can Can, tantas veces presentado en otros contextos. Y todo esto en presencia de la Opinión Pública, que otorga a la acción anticipados tintes de teatro didáctico. En el año 1874, esta vez en el teatro de la Gaité, Offenbach presenta dos adaptaciones de la obra, que esta vez titula de “ópera hechizante”, una con 12 nuevos cuadros, y otra con 22, que incluyen el reino de Neptuno. Hoy escucharemos la versión original en una grabación realizada en 1952 con los cantantes André Dran, Bernard Demigny, Jean Mollien, Jean Hoffmann, André Jonqueres, Lucien Mans, Claudine Collart, Janine Lindenfelder, Violette Journeaux, Monique Chalot, Simone Pebordes,  Anne-Marie Carpentier, y la Orchestre Philarmonique de Paris, dirigida por René Leibowitz.