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‎9 Sivan 5778 | ‎23/05/2018

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Behaalotejá, con el rabino Moshe Bendahan

Behaalotejá, con el rabino Moshe Bendahan

PARASHÁ – Capítulo 8
8:1 Habló Dios a Moisés, diciendo:
8:2 Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero.
8:3 Y Aarón lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como Dios lo mandó a Moisés.
8:4 Y esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Dios mostró a Moisés, así hizo el candelero.
8:5 También Dios habló a Moisés, diciendo:
8:6 Toma a los levitas de entre los hijos de Israel, y haz expiación por ellos.
8:7 Así harás para expiación por ellos: Rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarán sus vestidos, y serán purificados.
8:8 Luego tomarán un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación.
8:9 Y harás que los levitas se acerquen delante del tabernáculo de reunión, y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel.
8:10 Y cuando hayas acercado a los levitas delante de Dios, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas;
8:11 y ofrecerá Aarón los levitas delante de Dios en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Dios.
8:12 Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos; y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto a Dios, para hacer expiación por los levitas.
8:13 Y presentarás a los levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda a Dios.
8:14 Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y serán míos los levitas.
8:15 Después de eso vendrán los levitas a ministrar en el tabernáculo de reunión; serán purificados, y los ofrecerás en ofrenda.
8:16 Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel.
8:17 Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí.
8:18 Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel.
8:19 Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario.
8:20 Y Moisés y Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todas las cosas que mandó Dios a Moisés acerca de los levitas; así hicieron con ellos los hijos de Israel.
8:21 Y los levitas se purificaron, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció en ofrenda delante de Dios, e hizo Aarón expiación por ellos para purificarlos.
8:22 Así vinieron después los levitas para ejercer su ministerio en el tabernáculo de reunión delante de Aarón y delante de sus hijos; de la manera que mandó Dios a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.
8:23 Luego habló Dios a Moisés, diciendo:
8:24 Los levitas de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del tabernáculo de reunión.
8:25 Pero desde los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio, y nunca más lo ejercerán.
8:26 Servirán con sus hermanos en el tabernáculo de reunión, para hacer la guardia, pero no servirán en el ministerio. Así harás con los levitas en cuanto a su ministerio.

Capítulo 9
9:1 Habló Dios a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo:
9:2 Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo.
9:3 El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis.
9:4 Y habló Moisés a los hijos de Israel para que celebrasen la pascua.
9:5 Celebraron la pascua en el mes primero, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí; conforme a todas las cosas que mandó Dios a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.
9:6 Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día,
9:7 y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Dios a su tiempo entre los hijos de Israel?
9:8 Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena Dios acerca de vosotros.
9:9 Y Dios habló a Moisés, diciendo:
9:10 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pascua a Dios.
9:11 En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán; con panes sin levadura y hierbas amargas la comerán.
9:12 No dejarán del animal sacrificado para la mañana, ni quebrarán hueso de él; conforme a todos los ritos de la pascua la celebrarán.
9:13 Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de celebrar la pascua, la tal persona será cortada de entre su pueblo; por cuanto no ofreció a su tiempo la ofrenda de Dios, el tal hombre llevará su pecado.
9:14 Y si morare con vosotros extranjero, y celebrare la pascua a Dios, conforme al rito de la pascua y conforme a sus leyes la celebrará; un mismo rito tendréis, tanto el extranjero como el natural de la tierra.
9:15 El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.
9:16 Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.
9:17 Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel.
9:18 Al mandato de Dios los hijos de Israel partían, y al mandato de Dios acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados.
9:19 Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Dios, y no partían.
9:20 Y cuando la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Dios acampaban, y al mandato de Dios partían.
9:21 Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían.
9:22 O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían.
9:23 Al mandato de Dios acampaban, y al mandato de Dios partían, guardando la ordenanza de Dios como Dios lo había dicho por medio de Moisés.

Capítulo 10
10:1 Dios habló a Moisés, diciendo:
10:2 Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos.
10:3 Y cuando las tocaren, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del tabernáculo de reunión.
10:4 Mas cuando tocaren sólo una, entonces se congregarán ante ti los príncipes, los jefes de los millares de Israel.
10:5 Y cuando tocareis alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente.
10:6 Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al sur; alarma tocarán para sus partidas.
10:7 Pero para reunir la congregación tocaréis, mas no con sonido de alarma.
10:8 Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.
10:9 Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Dios vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.
10:10 Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Dios vuestro Dios.
10:11 En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del tabernáculo del testimonio.
10:12 Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán.
10:13 Partieron la primera vez al mandato de Dios por medio de Moisés.
10:14 La bandera del campamento de los hijos de Judá comenzó a marchar primero, por sus ejércitos; y Naasón hijo de Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejército.
10:15 Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar.
10:16 Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón.
10:17 Después que estaba ya desarmado el tabernáculo, se movieron los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que lo llevaban.
10:18 Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de Rubén por sus ejércitos; y Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo de ejército.
10:19 Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.
10:20 Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
10:21 Luego comenzaron a marchar los coatitas llevando el santuario; y entretanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernáculo.
10:22 Después comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Efraín por sus ejércitos; y Elisama hijo de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejército.
10:23 Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.
10:24 Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
10:25 Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan por sus ejércitos, a retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer hijo de Amisadai estaba sobre su cuerpo de ejército.
10:26 Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
10:27 Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán.
10:28 Este era el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partían.
10:29 Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual Dios ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque Dios ha prometido el bien a Israel.
10:30 Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela.
10:31 Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos.
10:32 Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Dios nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.
10:33 Así partieron del monte de Dios camino de tres días; y el arca del pacto de Dios fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso.
10:34 Y la nube de Dios iba sobre ellos de día, desde que salieron del campamento.
10:35 Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Dios, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.
10:36 Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh Dios, a los millares de millares de Israel.

Capítulo 11
11:1 Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Dios; y lo oyó Dios, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Dios, y consumió uno de los extremos del campamento.
11:2 Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Dios, y el fuego se extinguió.
11:3 Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Dios se encendió en ellos.
11:4 Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!
11:5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
11:6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.
11:7 Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio.
11:8 El pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo.
11:9 Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él.
11:10 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Dios se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés.
11:11 Y dijo Moisés a Dios: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?
11:12 ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?
11:13 ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos.
11:14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.
11:15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.
11:16 Entonces Dios dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo.
11:17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
11:18 Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Dios, diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Dios, pues, os dará carne, y comeréis.
11:19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,
11:20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Dios que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?
11:21 Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; ¡y tú dices: Les daré carne, y comerán un mes entero!
11:22 ¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿o se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto?
11:23 Entonces Dios respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Dios? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.
11:24 Y salió Moisés y dijo al pueblo las palabras de Dios; y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernáculo.
11:25 Entonces Dios descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
11:26 Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.
11:27 Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.
11:28 Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos.
11:29 Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Dios fuese profeta, y que Dios pusiera su espíritu sobre ellos.
11:30 Y Moisés volvió al campamento, él y los ancianos de Israel.
11:31 Y vino un viento de Dios, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra.
11:32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento.
11:33 Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Dios se encendió en el pueblo, e hirió Dios al pueblo con una plaga muy grande.
11:34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.
11:35 De Kibrot-hataava partió el pueblo a Hazerot, y se quedó en Hazerot.

Capítulo 12
12:1 María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.
12:2 Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Dios? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Dios.
12:3 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.
12:4 Luego dijo Dios a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres.
12:5 Entonces Dios descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos.
12:6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Dios, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
12:7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
12:8 Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Dios. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?
12:9 Entonces la ira de Dios se encendió contra ellos; y se fue.
12:10 Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.
12:11 Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado.
12:12 No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne.
12:13 Entonces Moisés clamó a Dios, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.
12:14 Respondió Dios a Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no se avergonzaría por siete días? Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación.
12:15 Así María fue echada del campamento siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se reunió María con ellos.
12:16 Después el pueblo partió de Hazerot, y acamparon en el desierto de Parán.