RESISTENCIA CULTURAL EN LA SHOÁ, CON ROSA DUQUE – «Bajando del vagón de ganado a nuestra llegada a Auschwitz nos hacían formar en filas mientras tocaba una banda conformada por las mejores músicas prisioneras». «Todas ellas secundaron a Rosé y convirtieron a esta orquesta en uno de los elementos culturales permitidos en Auschwitz más famosos de la historia». «’Disfrutaban’ de pequeños y relativos beneficios respecto a la vida del resto de presas. El precio a pagar por ello era demasiado alto, ya que tocaban a menudo durante infinitas jornadas de trabajo, siendo testigos de durísimos procesos de selección».
Durante el Tercer Reich la música se convirtió en instrumento de propaganda y sadismo, también en Auschwitz-Birkenau. Tras las alambradas resonaba la música. “Cultura” permitida por los nazis en el infierno -“Teníamos que tocar mientras seleccionaban a la gente para la cámara de gas”- con Alma Rosé como directora de una orquesta de prisioneras. Rosa Duque, nos adentra en la historia de esta orquesta dirigida con firmeza casi amoral por una Rosé que no sobrevivió, pero cuya disciplina férrea salvo muchas de las vidas de las intérpretes que protegió.
Alma Rosé (Viena, 1906 – Auschwitz-Birkenau, 1944) fue una virtuosa violinista y directora de orquesta judeoaustriaca. Provenía de una estirpe perteneciente a la realeza musical europea: era hija de Arnold Rosé, célebre concertino de la Orquesta Filarmónica de Viena, y sobrina del gran compositor Gustav Mahler.




