SHOÁ AHORA – El 16 de octubre de 1943, los nazis rastrillaban el gueto de Roma. Esa misma noche, el embajador español ante la Santa Sede, Domingo de las Bárcenas y López Mollinedo, abría las puertas de su residencia para esconder a su médico judío, al doctor Renato Pollitzer, y a su familia. Durante dos meses los mantuvo a salvo.
Ochenta y tres años después, fue Chiarella Pollitzer, aquella niña que de pequeña se refugió en la residencia del embajador, quien pidió a Yad Vashem que investigara y reconociera lo ocurrido. Este pasado mayo, Bárcenas recibió el título de Justo entre las Naciones, el máximo honor civil del Estado de Israel para quienes salvaron vidas judías durante el Holocausto. Nos cuenta esta historia de humanidad en los tiempos más oscuros el periodista Jesús González,
El madrileño Domingo de las Bárcenas se suma así a otros tres diplomáticos españoles reconocidos con este mismo título: Ángel Sanz Briz, el Ángel de Budapest, que salvó a unos cinco mil judíos húngaros; Sebastián de Romero Radigales, que protegió a cientos de sefardíes de Salónica y Grecia; y Eduardo Proper de Callejón, que emitió miles de visados en cuatro días en Burdeos para permitir la huida de refugiados judíos hacia la libertad.
Gracias al historiador José Antonio Lisbona por cedernos (esta imagen del embajador Domingo de las Bárcenas (Hemoroteca del diario ABC del 14-10-1945). Lisbona es autor, entre otros libros de “La respuesta humanitaria de los diplomáticos españoles durante la Shoá”






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