El último amor de Marta Byk

UN NOMBRE, UNA HISTORIA DE LA SHOÁ DESDE YAD VASHEM – Tomando como fuente la documentación con la que cuenta el Centro Mundial de Conmemoración de la Shoá Yad Vashem, en Un nombre, una historia de la Shoá desde Yad Vashem rendimos homenaje a los Justos, Héroes, Sobrevivientes y Víctimas del Holocausto. La protagonista del programa de hoy es Marta Byk, una joven vienesa que, a los 15 años, eligió el sueño de Eretz Israel frente al exilio americano. Sus 61 cartas, conservadas en Yad Vashem, son el testimonio de un amor nacido en el horror y de una vida truncada por los nazis y sus colaboradores en la Serbia de 1942.

Marta Byk nació y creció en Viena en los años 30. Su activismo sionista se hizo más intenso tras la  anexión nazi de Austria en 1938. Marta era entonces apenas una adolescente. En 1939  su madre, Gertrud Byk logró obtener permisos de inmigración a Estados Unidos para ella y sus dos hijos, Marta y Herbert. Marta se negó a ir. Gertrud y  Herbert llegaron a Brooklyn, sin Marta.

Marta Byk partió de Viena en noviembre de 1939 junto a un grupo de 1.300 refugiados judíos que navegaron el Danubio hacia el Mar Negro con destino a la Tierra de Israel. No lo lograron. Quedaron atrapados en Serbia, en el campo de Šabac, rodeados de alambradas desde el inicio de la ocupación alemana. Su madre

En aquellos días terribles, Marta encontró el amor. En marzo de 1941 se casó con Marjan Furstenberg, un joven mecánico y técnico de radio de 24 años. En noviembre de ese mismo año le escribió a su madre con una alegría que traspasa el papel: “Muttilein, no te asustes. Soy muy feliz y quedarás muy satisfecha con tu yerno.”

Lo que Marta no sabía es que, cuando escribió esas palabras, Marjan ya llevaba semanas muerto. En octubre de 1941 los hombres del campo habían sido llevados a Zasavica con el pretexto de trabajar, y fusilados ante una fosa común. Tampoco supo que muchas de las cartas de su madre Gertrud fueron devueltas por las autoridades alemanas. Esas cartas, las noticias de su familia  nunca llegaron a la joven.

El destino de Marta y el resto de mujeres y niños del campo no tardó en sellarse. El 26 de enero de 1942 fueron trasladadas al campo de Sajmiste. El trayecto fue en sí mismo una condena: algunas murieron durante la marcha forzada desde Ruma. Las que sobrevivieron al traslado no vivieron mucho más. Entre marzo y mayo de 1942, las mujeres del campo fueron asesinadas en una furgoneta de gas —uno de los primeros métodos de exterminio móvil utilizados por los nazis en Europa— y sus cuerpos enterrados en Jajinci. Sin embargo, Yad Vashem sitúa la muerte de Marta antes de enero de 1942, lo que sugiere que pereció en las semanas previas al traslado, quizás durante la propia marcha forzada o en las primeras jornadas de la evacuación. Tenía 18 años.

Sus 61 cartas llegaron a Yad Vashem de la mano de su hermano Herbert, que las encontró entre las pertenencias de su madre tras su fallecimiento en 1987. “Pensé que ella quería ir a Palestina, a Eretz Israel”, dijo Herbert. “Al menos sus cartas deberían estar allí”.

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