Halina Rotstein y Bluma Wasser: Sacrificio y Memoria en el gueto de Varsovia

POLIN: JUDÍOS POLACOS, CON ELZBIETA BORTKIEWICZ –«Halina Rotstein subió voluntariamente a un vagón con destino a Treblinka porque cedió su número de vida a una enfermera que se ocupaba de un niño pequeño enfermo».  «En el archivo de Oneg Shabat se conservan unas 60 copias de documentos en yiddish escritos de su puño y letra. Bluma y Hersz Wasser, así como Rachela Auerbach, fueron los únicos colaboradores del archivo de Emanuel Rigelblum que sobrevivieron la guerra».

«La gente hace el mismo camino que realizaban las personas deportadas al campo de concentración y exterminio de Treblinka». Elzbieta Borkiewicz no olvida. En un nuevo homenaje a las víctimas y los héroes de la Shoá, Elzbieta conmemora la Marcha de la Memoria que cada 22 de julio recorre Varsovia en recuerdo de la Gran Acción«Große Aktion» (o Grossaktion)- de 1942, la masiva deportación nazi que vació el gueto que se había levantado contra el nazismo.  Este año, la Marcha rinde homenaje a las mujeres -enfermeras, artistas, médicos, educadoras…- que sostuvieron la vida y la resistencia en el gueto.

Conocemos hoy la historia de dos de ellas: la doctora Halina Rotstein Szenicer, quien -habiendo puesto a salvo a sus hijos, con ella en la imagen circular- subió voluntariamente a un tren de deportación para no abandonar a un niño enfermo, y la profesora Bluma Wasser una de las tres únicas colaboradoras del archivo clandestino Oneg Shabat de Emanuel Rigelblum  que logró sobrevivir al horror.

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