A FONDO – «No hay una dicotomía entre bien y mal ni bueno o malo, sino que hay un sistema ideológico que quiere instalarse en el mundo como forma de vivir». «Las creencias son unipersonales, están alimentadas en la fe y son revisables».
En este Mes de la Shoá, conversamos con Joseph Salama, doctor en psiquiatría y adjunto a la dirección de la Federación de Comunidades Judías de España, a propósito de la película Nuremberg a la que dedicó el artículo de opinión Göring no parece ni es un loco: Nuremberg la película que desmonta el consuelo de la irracionalidad del mal en Voz Pópuli. A partir de los juicios contra los jerarcas nazis y de la figura de Hermann Göring, Salama reflexiona sobre los mecanismos del nazismo y propone una distinción clave entre creencias personales e ideologías totalitarias, subrayando cómo estas últimas exigen sumisión, jerarquía y una voluntad de imponerse al conjunto de la sociedad.
Mientras el antisemitismo siga operando como ideología y no como creencia revisable, asegura Joseph Salama, seguirá reapareciendo con distintos lenguajes,-antisionismo, conspiracionismo, acusaciones de genocidio, etc- pero con la misma lógica.




