Información diferente para comenzar la semana 23/3/2026

LAS NOTICIAS DE LOS LUNES – Los últimos judíos de Irán, una médico israelí de origen argentino que curó a un niñito gazatí teniendo a sus dos hijos en el frente de Gaza, un policía en Israel protegiendo a una madre y su hijo musulmanes durante una alarma por misiles de Irán (sí, una de esas noticias que no aparecen en los medios mayoritarios), el hotel de lujo de Motjaba Khamenei en Mallorca, Rosalía ¿versus Timothée?, una conferencia sobre antisemitismo y, hablando de antisemitismo, el “regreso” de John Galliano que ficha por Zara. Esperemos que se haya curado porque si no, nos arrepentiremos mucho de haberle dado nuestra portada en vez de a la espléndida Gwyneth Paltrow. ¡Shavua tov y gracias por escuchar Radio Sefarad!

El incidente protagonizado por John Galliano es uno de los episodios de “caída en desgracia” más recordados de la industria de la moda. Ocurrió en febrero de 2011 y marcó el fin de su etapa de 15 años como director creativo de Dior.

Galliano fue detenido en París tras un enfrentamiento en la terraza del café La Perle, en el barrio de Le Marais (el histórico barrio judío de la ciudad). Una pareja lo acusó de proferir insultos racistas y antisemitas. Según los testimonios, el diseñador utilizó frases como “sucia cara de judía” y “bastardo asiático”.

Días después de la denuncia inicial, el diario británico The Sun publicó un vídeo grabado meses antes en el mismo bar. En las imágenes, se veía a un Galliano visiblemente ebrio declarando: “Amo a Hitler” y diciéndole a un grupo de personas: “Gente como vosotros estaría muerta. Vuestras madres, vuestros antepasados, estarían todos gaseados”.

 La casa francesa, bajo la dirección de Sidney Toledano, aplicó una política de “tolerancia cero” y lo despidió de inmediato, calificando sus palabras de “odiosas”.

Figuras como Natalie Portman (entonces imagen de un perfume de Dior y de origen judío) declararon públicamente su asco y su negativa a volver a asociarse con el diseñador.

En septiembre de 2011, un tribunal de París lo declaró culpable de “insultos públicos basados en el origen, la religión, la raza o la etnia”. Fue condenado a pagar una multa de 6.000 euros (en suspenso), evitando la cárcel.

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