UN NOMBRE, UNA HISTORIA DE LA SHOÁ DESDE YAD VASHEM – Tomando como fuente la documentación con la que cuenta el Centro Mundial de Conmemoración de la Shoá Yad Vashem en Un nombre, una historia de la Shoá desde Yad Vashem rendimos homenaje a los Justos, Heróes, Sobrevivientes y Víctimas del Holocausto. En esta entrega conocemos la historia de la familia Auerbach, de los Löwy y de dos primos Věra y Dan que se querían en un mundo destruido por el nazismo.
Locución y edición del texto Concha Gómez y Carlos Álvarez Vara
En agosto de 1942, Věra Löwy envió desde el gueto de Terezín una tarjeta ilustrada a su primo Dan Auerbach, en Žilina, Eslovaquia, con motivo de su séptimo cumpleaños. Věra y sus padres fueron asesinados en Auschwitz. Dan y sus padres sobrevivieron.
Dan-Fritz Auerbach nació en 1935 en Žilina, Checoslovaquia (más tarde Eslovaquia), hijo de Maximillian y Rozina, de soltera Löwy. Maximillian era ingeniero electricista. Tras los Acuerdos de Múnich, el 6 de octubre de 1938 Eslovaquia obtuvo autonomía dentro de la Segunda República Checoslovaca. El doctor Jozef Tiso, sacerdote católico, se convirtió en primer ministro del Territorio Autónomo de Eslovaquia, y el 14 de marzo de 1939 declaró la independencia de Eslovaquia. Al día siguiente, los alemanes conquistaron Checoslovaquia, que fue declarada protectorado alemán, en adelante conocida por los nombres alemanes de sus territorios: Bohemia y Moravia. La Eslovaquia independiente era también un protectorado alemán bajo un régimen totalitario gobernado por un único partido legal, el Partido Popular Eslovaco de Hlinka, que colaboraba con la Alemania nazi.
La Eslovaquia independiente fue el primer miembro del Eje que autorizó la deportación de judíos desde su propio territorio. Entre marzo y octubre de 1942, las autoridades eslovacas confinaron a unos 58.000 judíos en campos de concentración y de trabajo, deportándolos desde allí a campos de exterminio en Polonia. Las deportaciones se detuvieron temporalmente en el otoño de 1942, después de que más de 34.000 judíos hubieran sido ya deportados a su muerte.
Maximillian y su familia permanecieron en su domicilio de Žilina. Gracias a su profesión, Maximillian recibió un certificado de protección como trabajador esencial, y en aquel momento su familia también quedó exenta de la deportación. En julio de 1942, Maximillian fue arrestado en su propia casa, en plena noche, ante su esposa y su hijo. “El sonido del llanto y las súplicas de mi madre me despertó”, relata Dan. “La habitación se inundó de una luz brillante y cegadora. Mi madre yacía en el suelo sollozando, y dos hombres con largos abrigos de cuero negro estaban de pie en la puerta, con mi padre entre ellos, sosteniendo una pequeña mochila.” Más tarde supieron que Maximillian había sido enviado al campo de Sereď, en Eslovaquia.
Rozina y Dan permanecieron en Žilina con Ali, hermana de Rozina, y el hijo de esta, Peter. Rozina mantenía correspondencia con miembros de su familia, entre ellos su hermano Paul, encarcelado en el gueto de Terezín junto con su esposa Mitzi y su hija Věra. En agosto de 1942, Věra envió a su primo Dan una tarjeta ilustrada con motivo de su séptimo cumpleaños:
“Feliz cumpleaños, Frick [Fritz]. ¿Por qué estás triste, pequeño Fricko? Siempre fuiste alegre; hoy deberías cantar y bailar, ¡celebrar tu cumpleaños! Fricko, si estás triste porque no estoy contigo, deja de preocuparte: pronto estaremos allí. ¿Ves el tren que corre hacia allá? ¡Demasiado lento para mí! Ojalá tuviera alas grandes, volaría hacia ti de inmediato. Y entonces saltaríamos juntos, un baile salvaje y feliz, saltarían chispas de nosotros de pura alegría. Te deseo felicitaciones de corazón; que siempre estés bien y traigas solo alegría a tus queridos padres. Věra.” (Traducido del checo por Jana Marcus.)
Con la aproximación del Ejército Rojo a finales de agosto de 1944, la resistencia eslovaca se rebeló contra el régimen de Tiso, y los alemanes intervinieron para sofocar el levantamiento. Reanudaron las deportaciones, y otros 12.600 judíos fueron deportados a los campos de exterminio.
A mediados de septiembre, se ordenó a todos los judíos de Žilina presentarse en la escuela local antes de su deportación. Dan y su madre Rozina, junto con su tía Ali y el hijo de esta, Peter, recibieron la ayuda de Mariska, la empleada doméstica de los Auerbach, que les ofreció un escondite en casa de sus padres, en un pueblo, hasta que pasara el peligro. Los cuatro se desplazaron de noche y llegaron a la casa de los padres de Mariska. “Mi madre me sostenía con una mano y cargaba edredones y almohadas con la otra”, recuerda Dan. “Nos dieron una habitación. La casa tenía dos habitaciones y una cocina, y era tan miserable que el suelo era la propia tierra sobre la que se asentaba la vivienda. Nuestros anfitriones no fueron amables.” Temiendo ser entregados a las autoridades, los cuatro judíos escaparon a primera hora de la mañana siguiente, regresaron a Žilina y se presentaron en la escuela donde se estaba reuniendo a los judíos.
Dan relata: “El trayecto desde la escuela hasta el lugar donde nos esperaba el tren (una estación de carga de ganado) atravesaba la ciudad. Los rumores de que los judíos eran enviados a campos de concentración, junto con el ruido y el alboroto que generaba la comitiva, hicieron salir a mucha gente a la calle. La gente se situaba a los lados de la carretera, y entre ellos reconocí a amigos de clase y del club de fútbol. Entre los adultos había personas que mantenían amistad con mis padres y que habían jugado a las cartas con ellos todos los domingos… El pasado quedó borrado y todo fue olvidado… Mientras algunos se despedían con la mano, la mayoría reía, aplaudía y gritaba con alegría mientras se llevaban a los judíos.”
Dan, su madre Rozina y otros familiares fueron llevados a la prisión de Ilava. Al cabo de aproximadamente un mes, fueron trasladados al campo de Sereď, donde se reencontraron con Maximillian. Poco después, Rozina y Dan fueron enviados al gueto de Terezín, seguidos por Maximillian. El hermano de Rozina, Paul, y su familia ya no estaban allí: habían sido deportados en octubre de 1944 a su muerte en Auschwitz. Ali y Peter figuraban entre los deportados de Sereď a Auschwitz; Ali fue asesinada en Auschwitz, y su hijo Peter fue enviado a Bergen-Belsen, donde murió de inanición.
En mayo de 1945, Maximillian, Rozina y Dan fueron liberados en Terezín por el Ejército Rojo. Tras la liberación, Dan, de diez años, fue enviado a Suiza para recuperarse. Unos dos meses después se reencontró con sus padres en Žilina, y en 1949 emigró a Israel con la Aliá Juvenil. Sus padres le siguieron unos seis meses más tarde.
En 1989, Dan Auerbach presentó Páginas de Testimonio a Yad Vashem en memoria de sus primos Věra y Peter, y de otros familiares. En 2018 donó fotografías familiares y la tarjeta de cumpleaños que Věra le envió desde el gueto de Terezín, como parte del proyecto nacional “Reunir los Fragmentos” (Gathering the Fragments).




