HOMENAJE – «Nosotros creemos, como lo creen las miles de personas que él salvó y sus hijos y sus nietos, que alguien que hizo cosas tan únicas en la historia humana se merece por lo menos una tumba.» «En el año 45 él se fue a encontrar con los soviéticos pensando de que con eso va a poder más avanzar la causa y ayudar a más gente, pero los soviéticos lo tomaron prisionero; nadie sabe exactamente por qué.»
«Lo que Raol Wallenberg ha dejado, fuera de una memoria y de un heroísmo único, es gente; es una cantidad muy grande de gente salvada. Estamos hablando de seguramente decenas, si no centenares de miles de personas que hay hoy en día en todo el mundo que con estar vivos festejan el heroísmo de Wallenberg.» señalaba Abigail Tenembaum, de la Fundación Raoul Wallenberg en este programa que recuperamos para recordar a este Justo entre las Naciones que nacía un 4 de agosto de 1912 en Suecia. Tenembaum repasa la figura del diplomático sueco, “el héroe sin tumba”, que salvó a más de 100.000 personas en Hungría en el tiempo de la persecución nazi.
Raoul Wallenberg (nacido en 1912 en Lidingö, Suecia) pertenecía a una de las familias de banqueros, industriales y diplomáticos más influyentes y acaudaladas de su país. Formado como arquitecto y dedicado al comercio internacional, en 1944 aceptó una arriesgada misión encomendada por la Junta de Refugiados de Guerra de EE. UU. y el gobierno sueco: viajar como diplomático a Budapest para rescatar a la población judía húngara del Holocausto. A través de la emisión de pasaportes de protección (Schutz-Pass) y la creación de una red de casas seguras bajo bandera sueca, Wallenberg logró salvar la vida de más de 100.000 personas desafiando directamente a los nazis. En enero de 1945 fue arrestado por las fuerzas soviéticas durante la liberación de Hungría y desapareció sin dejar rastro claro, convirtiéndose en el «héroe sin tumba» cuyo extraordinario legado humanitario sigue siendo recordado globalmente como un símbolo universal del valor moral frente a la barbarie.
Raoul Wallenberg fue reconocido oficialmente con el título de Justo entre las Naciones por Yad Vashem (el Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto de Israel) el 26 de noviembre de 1963.




