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‎16 Shevat 5782 | ‎18/01/2022

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“Alegría”, con su directora Violeta Salama

EL CELULOIDE ELEGIDO – “Respeto y cariño”, son las dos palabras que elige la directora Violeta Salama -de madre cristiana y padre judío- para definir cómo ha plasmando su identidad judía en su ópera prima Alegría que se estrena este 10 de diciembre en los cines españoles ( presente en el pasado Festival de Cine de Sevilla y  en el Festival de Cine Judío de Jerusalén).

Se plasma en la película, nos dice Salama, que “no hay una sola forma de ser judío, como en mi familia. Alegría es un homenaje a todos los míos”. Un homenaje también a la Melilla de su infancia que Violeta Salama recrea recuperando y reivindicando la convivencia de las tres culturas judía, musulmana y cristiana.  Con coach israelí de origen sefardí, Leonardo Sbaraglia luciendo kipá y una Cecilia Suarez (La Casa de las Flores) tan entregada como el resto del equipo, nos llega Alegría (por cierto, el nombre de la bisabuela de la directora), una autoficción feliz de la que su autora se queda con una sentencia sefardí que nos habla también del argumento de esta luminosa propuesta cinematográfica:  Como D’s no podía estar en todas partes, hizo a las madres.

Alegría (Cecilia Suárez) vive de espaldas a sus raíces judías, aunque desde que se mudó a Melilla y se instaló en la casa familiar no está siendo tarea fácil. Al enterarse de que su familia se traslada a su casa para organizar la boda de su sobrina con un joven melillense, su vida se pone patas arriba. Por suerte para ella, la joven marroquí que le ayuda en casa y su mejor amiga, siempre están dispuestas a ayudarle. La posibilidad de reencontrarse con su hija, hace que Alegría soporte con estoicismo y algo de mala leche la invasión de su casa por parte de su familia. Los preparativos de la boda harán aflorar tanto sus diferencias como todo aquello que les une.