Aromas de Shavuot, la dulzura de la Torá

LEGADOS DE SEFARAD, CON FERNANDO RIVAS MEJÍAS –  Celebramos Shavuot, una fiesta que en muchas comunidades sefardíes es conocida como la ‘Fiesta de las Rosas’ (Hag HaShavuot), ya que el perfume de las flores nos recuerda el aroma del Monte Sinaí cuando se entregó la Torá. En esta época del año, donde el trigo madura, nuestras comunidades se visten de verde y blanco. Pero el viaje de la memoria gastronómica nos lleva por distintos caminos: mientras que en el norte de Europa predominan los lácteos, en el mundo sefardí encontramos mesas sorprendentes que van desde Estambul hasta el norte de África.

1. Estambul y los Balcanes: El Pan de los Siete Cielos
Comenzamos nuestro viaje en el Mediterráneo Oriental y los Balcanes, en comunidades como la de Salónica y Estambul. Aquí, Shavuot tiene un aroma muy especial a mantequilla y queso. El gran protagonista histórico era el *Pan de los Siete Cielos, una delicia horneada con siete anillos de masa que representaban los siete cielos que Moisés atravesó para recibir la Torá. A su lado, las familias solían preparar *boyos y pequeños pasteles de queso (tiropites) para recordar que la Torá es dulce como la leche y la miel.

2. Italia: Tradiciones de dulzura y ricotta
Viajamos un poco más al oeste, a las comunidades sefardíes de Italia. La herencia judía italiana tiene un toque distintivo: el uso de la ricotta fresca para representar la pureza de la Ley. Es tradicional en esta época preparar la Cassola, un pastel dulce de ricotta perfumado con agua de azahar o ralladura de limón, o los famosos tortelli dulces. Las familias italianas decoran las sinagogas y los hogares con hojas de laurel y rosas, creando una atmósfera de pureza y renovación.

3. Marruecos: Las Siete Especies y la dulzura
Cruzamos hacia el norte de África. En las aljamas de Marruecos, la tradición es distinta: en lugar de lácteos, se prioriza el consumo de carne y vino, pero con un detalle muy dulce. Se acostumbra colocar en la mesa una bandeja con los frutos de la tierra de Israel —las Siete Especies—, como dátiles, higos y granadas. Se preparan panes con formas de escalera o palomas, recordando el ascenso al Sinaí, y se consumen frutos secos con miel para simbolizar que las palabras de la Torá son siempre más dulces que la miel.

Ya sea con un trozo de cassola en Italia, un bocado de miel en Marruecos o el recuerdo del pan de los Siete Cielos en Salónica, Shavuot nos enseña que la tradición no es estática: se adapta a las tierras que nos acogieron, pero mantiene la misma raíz.
Que esta festividad nos encuentre unidos en el estudio y en la dulzura de la vida comunitaria.
Chag Shavuot Sameach! 

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