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‎14 Heshvan 5780 | ‎11/11/2019

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Camino a Occidente (18ª entrega): Solomon Nunes Carvalho

Camino a Occidente (18ª entrega): Solomon Nunes Carvalho

MILÍM: LA HISTORIA DE LAS DIÁSPORAS, CON ALICIA BENMERGUI – Orgulloso descendiente de una familia judía sefardí de orígenes hispano-portugueses, Solomon Nunes Carvalho había nacido en Charleston, y ejerció un fuerte liderazgo dentro de la comunidad judía. En 1844, cuando trabajaba en una organización que creó la primera escuela judía dominical, trató de inculcar en las mentes de los jóvenes los verdaderos principios del judaísmo. Cuando se mudó a las Indias Occidentales, se hizo miembro de la Congregación Nidhei Israel de Bridgetown, en Barbados. También enviaba sus trabajos como dibujante a publicaciones como The Voice of Jacob, en Londres, donde escribía, era pintor y fotógrafo, y a otra de Filadelfia. Durante el invierno de 1853-54 acompañó al explorador John C. Frémont a través de los territorios de Kansas, Colorado y Utah buscando una ruta para la construcción del ferrocarril al Pacífico. Los daguerrotipos que Carvalho tomó en la expedición desaparecieron hace mucho tiempo. Sin embargo, se cree que la copia en daguerrotipo de una aldea indígena fue tomada de uno de los originales que el retrató. Fue un excelente pintor, reprodujo de memoria el interior de la Sinagoga Beth Elohim, de Charleston, a la que representó de acuerdo a la tradición sefardí, con los hombres sentados en el piso de abajo, frente a la Tevá que se halla en el centro de la sinagoga y los lugares de las mujeres en la galería superior.
El judaísmo reformista remonta sus orígenes a esta congregación Beth Elohim, donde un grupo de miembros de la sinagoga se pasaron a la nueva corriente en 1825 y crearon allí la Sociedad de los Israelitas Reformados, que sobrevivió cerca de treinta años. En un libro llamado “Incidentes y Aventuras en el viaje a través del Far West” está el relato de toda la historia de esa expedición a la cual Nunes Carvalho se unió en un impulso que lo llevó a participar en ella con sus daguerrotipos para documentar toda esa travesía a través de los desiertos, los paisajes y los cambios climáticos extremos que podían esperarse por esos tiempos y con las condiciones existentes. Cuando llegó a Los Ángeles visitó la sinagoga local donde instó a la comunidad a crear una sociedad de benevolencia como eran llamadas por esa época.
El libro de Carvalho se editó y se convirtió en un importante éxito editorial nacional. De una personalidad profundamente creativa, inventó una caldera con la que obtuvo su primera patente en 1860. Muy rápidamente, el supercalentador Carvalho se expandió del uso en las fundiciones de Baltimore a las refinerías y fábricas en todo Estados Unidos. Sus inventos sobre el vapor le sirvieron para obtener otras dos patentes y le hicieron ganar la Medalla de Excelencia del Instituto Americano de Nueva York. Vivió con su familia en Nueva York, donde junto a su esposa continuó fundando instituciones de interés para la comunidad judía. Sara, su mujer, y él fundaron una pequeña sinagoga en Harlem, la Congregación Mano a Mano -1870. Invirtió muchos de sus últimos años tratando de armonizar el pensamiento científico moderno y la historia bíblica de la creación que se encuentra en el libro de Génesis. 
Como pintor es autor de un famoso cuadro con la imagen de Abraham Lincoln y se descubrió que el retrato de Judah Touro fue también pintado por él. Estas son las historias poco conocidas de estos judíos creativos y trashumantes; y la historia continuó…