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‎19 Tishri 5782 | ‎24/09/2021

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Colonialismo e imperialismo en el Oriente (5ª parte): los viajes de China

Colonialismo e imperialismo en el Oriente (5ª parte): los viajes de China

MILÍM: LA HISTORIA DE LAS DIÁSPORAS, CON ALICIA BENMERGUI – Antes de continuar nuestro recorrido por la historia del Imperio Chino, queremos hacer una especie de recapitulación para que quede más ordenado nuestro relato y se pueda comprender mejor cómo funcionó esa parte del mundo verdaderamente tan lejana para nosotros como ha sido el Lejano Oriente, cómo fue el comercio, cómo se extendió el poder de China por otras regiones y otras cuestiones. Los barcos chinos zarpaban de los puertos cercanos a la actual Shanghai, cruzando el Mar de China Oriental, con destino a Japón. La carga de los barcos incluía bienes materiales, como arroz, té y bronce, así como intelectuales y religiosos: un sistema de escritura, el arte de la caligrafía, el confucianismo y el budismo. Ya en el siglo XI, los juncos chinos de múltiples velas contaban con timones fijos y compartimentos divididos, una innovación que permitía reparar barcos parcialmente dañados en el mar. Los marineros chinos usaban brújulas para navegar a través del Mar de la China Meridional. Partiendo de la costa del este de China con cargamentos colosales, pronto se aventuraron más lejos, cruzando el Estrecho de Malaca mientras buscaban rivalizar con los barcos árabes que dominaban las rutas comerciales de artículos de lujo a través del Océano Índico o el Océano Occidental.

En China se sucedieron numerosas dinastías y las capitales de ellas se hallaban en sitios diferentes. En el siglo XII gobernaba la dinastía Song que fue la que convirtió a China en una potencia naval descomunal: en 1127 habían perdido el control del norte de China por lo que no tenían ya acceso a la Ruta de la Seda, a las grandes riquezas de Persia y al territorio islámico. Mudaron su capital al sur a Hangzhou, un puerto ubicado en una zona estratégica. Después de haber creado una poderosísima flota fluvial y librar innumerables batallas en los ríos, se dedicaron a construir una flota naval. Pero su continuidad en el poder se vio interrumpida por la invasión de los mongoles liderados por el poderoso emperador Kublai Khan en 1279. Este hizo plantar millones de árboles y crear nuevos astilleros para la construcción de una nueva fuerza naval verdaderamente temible. Construyeron miles de barcos para conquistar Japón, Vietnam y Java. Si bien no pudieron ganar esos territorios, los chinos pudieron dominar las rutas marítimas desde Japón hasta el sudeste asiático. Los mongoles dieron mucha importancia a los comerciantes y el comercio marítimo floreció como nunca antes. Pero no pudieron dominar el territorio interior sometido a periódicas revoluciones que finalmente provocaron la caída de la dinastía mongol en 1368, siendo reemplazada por la dinastía Ming. El nuevo emperador limitó el contacto con el extranjero a los embajadores navales que estaban encargados de obtener tributos de una lista cada vez más larga de estados vasallos de China, entre ellos Brunei, Camboya, Corea, Vietnam y Filipinas, asegurando así al estado chino lucrativas ganancias. El comienzo de su reinado vio la conquista de Vietnam y la fundación de Malaca como un nuevo sultanato en un lugar estratégico, que permitía el control por parte de China de la entrada del Océano Indico.

Para dominar las rutas comerciales que unían China con el sudeste, el emperador decidió armar una impresionante flota, con enormes barcos. El hombre que eligió como su comandante fue Zhang He, que no tenía la intención de realizar viajes de descubrimiento. Durante la dinastía Song, los chinos ya habían llegado hasta la India, el Golfo Pérsico y África. Más bien, sus viajes fueron diseñados como una demostración del poderío chino, así como una forma de reavivar el comercio con los estados vasallos y garantizar el flujo de provisiones vitales, como medicinas, pimienta, azufre, estaño y caballos. Las flotas que Zhang He comandó en sus siete grandes expediciones entre 1405 y 1433 fueron muy ostentosas. En el primer viaje, la flota contaba con 255 barcos, 62 de los cuales eran enormes barcos del tesoro o baochuan. También había barcos de tamaño medio, como el machuan, que se utilizaba para transportar caballos, y una multitud de otros barcos que transportaban soldados, marineros y personal variado. Unos 600 funcionarios hicieron el viaje, entre ellos médicos, astrólogos y cartógrafos. Los barcos salieron de Nanjing (Nanking), Hangzhou y otros puertos importantes; desde allí se dirigieron hacia el sur hasta Fujian, donde aumentaron sus tripulaciones con marineros expertos. Luego hicieron una demostración de fuerza anclando en Quy Nhon, Vietnam, que China había conquistado recientemente. Ninguna de las siete expediciones se dirigió al norte; la mayoría se dirigió a Java y Sumatra, descansando durante un período en Malaca, donde esperaron los vientos monzónicos invernales que soplan hacia el oeste. Luego siguieron a Ceilán (actual Sri Lanka) y Calicut en el sur de la India, donde terminaron las tres primeras expediciones. La cuarta expedición llegó a Ormuz en el golfo Pérsico, y los viajes finales se expandieron hacia el oeste, entrando en las aguas del Mar Rojo, luego girando y navegando hasta Kenia, y quizás más lejos aún. Una leyenda en una copia del mapa de Fra Mauro —el original, ahora perdido, se completó en Venecia en 1459, más de 25 años después del viaje final de Zheng He— implica que los barcos chinos rodearon el Cabo de Buena Esperanza en 1420 antes de verse obligados a volver por falta de viento. Después de la muerte de Yongle, los sucesores pronto prohibieron las expediciones extranjeras y destruyeron gran parte de la documentación de los viajes de Zheng He.

En esta muy larga historia también tenemos algo para contar sobre los portugueses y especialmente sobre aquellos judíos que habían sido convertidos a la fuerza. Porque los portugueses fueron los primeros europeos en llegar a estas regiones, cuarenta años después de estas notables expediciones comandadas por Zheng He. Y esta historia continuará…