“José y sus hermanos”, de Thomas Mann

CARTAS DE BABEL – “Era el abismo en el que se adentra el hijo verdadero… el reino de los muertos, en el que el hijo se torna señor, pastor, sufriente, víctima, dios desgarrado.”

José y sus hermanos, la monumental tetralogía de Thomas Mann, es una de las recreaciones literarias más ambiciosas del siglo XX: una expansión del relato bíblico convertida en una profunda reflexión sobre el mito, el tiempo, la identidad y la condición humana. A lo largo de casi dos décadas, Mann construyó una obra en cuatro volúmenes- Las historias de Jacob, El joven José, José en Egipto y José el proveedor- donde transforma la figura bíblica en un personaje moderno, complejo y matizado psicologicamente.

La saga narra el ascenso de José desde su juventud en Canaán, marcada por el favoritismo de su padre y la envidia de sus hermanos, hasta su caída en el pozo, su venta como esclavo y su ascenso en Egipto, donde se convierte en una figura decisiva durante la época de hambruna. Mann convierte este relato en una meditación sobre el destino y la memoria, abriendo la obra con una “obertura sinfónica” que especula sobre los orígenes del tiempo y sitúa la historia en una dimensión casi geológica. En este marco, José encarna la tensión entre “identidad y destino”, un joven brillante y confiado marcado por una bendición que lo separa del resto y desencadena el conflicto familiar que lo llevará a su transformación.

La historia de José, como señaló Juan Benet, es también la historia de una herencia espiritual:
“La historia de José es la historia de una bendición… de la propiedad de una bendición cuando incluso se ha transmitido en oposición a las leyes que rigen la sucesión.” Para muchos Mann convierte esta saga en una respuesta humanista frente al mito racial del nazismo, elaborando una refutación literaria desde la ficción. Ya ven,  José y sus hermanos es mucho más que una novela bíblica. 

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