RESISTENCIA CULTURAL EN LA SHOÁ, CON ROSA DUQUE – “Habrá quien no comparta esa fascinación por que algunas personas se jugaran la vida para mantener abierta una escuela secreta y una biblioteca clandestina en Auschwitz-Birkenau. Incluso habrá quien piense que es un acto de valentía inútil en un campo de exterminio, cuando hay otras preocupaciones más perentorias: los libros no curan las enfermedades ni pueden utilizarse como armas para doblegar a un ejército de verdugos, no llenan el estómago ni quitan la sed. Y es cierto: la cultura no es necesaria para la supervivencia del hombre, únicamente lo es el pan y el agua. Es verdad que con el pan para comer y el agua para beber sobrevive el hombre, pero sólo con eso muere la humanidad entera. Si el hombre no se emociona con la belleza, si no cierra los ojos y pone en marcha los mecanismos de la imaginación, si no es capaz de hacerse preguntas y vislumbrar los límites de su ignorancia, es hombre o es mujer, pero no una persona”. Dita Kraus
Dita Kraus, (Edith Polachová, Dita Polach) es para muchos “la bibliotecaria de Auschwitz”, protagonista de una extraordinaria historia de valentía y resistencia. Nacida en Praga en 1929, fue deportada junto a su familia al gueto de Terezín y posteriormente a Auschwitz-Birkenau, donde, con apenas catorce años, se convirtió en la responsable de custodiar los escasos libros de la escuela clandestina organizada en el barracón 31 por el educador Fredy Hirsch. Para ocultarlos, mandó coser bolsillos en el interior de su ropa, consciente de que ser descubierta significaba la muerte…Dita llegó a custodiar un total de ocho libros y “reclutó” un total de doce “libros vivos”: presos que narraban historias, relatos, libros memorizados que contaban a todos aquellos que quisiesen escucharles.
Tras perder a su padre en Auschwitz y a su madre en Bergen-Belsen, Dita fue liberada en 1945. Con Otto Kraus, también superviviente del Holocausto, formó una familia y se estableció en Israel. Dita Kraus falleció el 18 de octubre de 2025 en Jerusalén a los 96 años habiendo dedicado las últimas décadas de su vida a dar testimonio de la Shoá en escuelas, universidades e instituciones de memoria, transmitiendo un mensaje constante contra el odio y la intolerancia. También escribió un libro que, por supuesto, les recomendamos: Yo, Dita Kraus. La bibliotecaria de Auschwitz (Roca Editorial). ««Los libros eran un refugio. Nos recordaban que existía otro mundo. La memoria es nuestra responsabilidad.»




