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‎21 Iyyar 5779 | ‎25/05/2019

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“Oh Jerusalén” (2006), de Elie Chouraqui (Francia – Reino Unido – Italia – Grecia – Israel – USA)

“Oh Jerusalén” (2006),  de Elie Chouraqui (Francia – Reino Unido – Italia – Grecia – Israel – USA)

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD –

Guión: Elie Chouraqui y Didier Lepêcheur; basado en la novela homónima de Dominique Lapierre y Larry Collins. Reparto: J.J. Feild (Bobby Goldman), Saïd Taghmaoui (Saïd Chahine), Maria Papas (Hadassah), Patrick Bruel (David Levin), Ian Holm (Ben Gurion), Toyah Feldshuh (Golda Meir), Mel Raido (Jacob), Cécile Cassel (Jane), Mhairi Steenbock (Cathy), Elie Chouraqui (Isaac Roth).

La historia comienza en Nueva York en 1946: un joven judío y otro árabe coinciden por casualidad mientras por la radio están comentando el atentado realizado por el Irgún al hotel King David de Jerusalén. En ese momento comienza su amistad, que servirá de hilo conductor a los acontecimientos que se suceden durante todo el film. Saïd debe volver a Palestina, a casa de su tío Abdelkader al-Husayni, el dirigente nacionalista palestino, mientras Bobby se enrola en la Haganá. Su historia les lleva desde las calles de Nueva York a Tierra Santa, donde arriesgan sus vidas luchando por lo que creen.
La película, al igual que el libro, intenta retratar todos los puntos de vista del conflicto: el árabe, el judío y el inglés, manteniendo una neutralidad admirable, con una clara intención didáctica y pacifista. La creación del Estado de Israel en 1948 supuso el principio del conflicto armado que desde entonces ha enfrentado a israelíes y palestinos y cuyas consecuencias se han extendido a todo el mundo en forma de guerras y terrorismo. Dominique Lapierre ha esperado casi cuatro décadas para ver en cine la adaptación de “Oh, Jerusalén”, la obra que escribió junto a Larry Collins para contar el nacimiento del Estado de Israel y el origen de todo lo que vino después. La demora no se debe a la falta de cineastas interesados: Costa-Gavras, John Briley y William Friedkin persiguieron el proyecto. Unos y otros fueron arropados por los escritores hasta que entregaron el guion. “A veces era una historia totalmente proárabe y a veces era totalmente projudía”, manifestó el escritor y periodista francés en junio de 2008 en Madrid durante la presentación del film. Pues si de algo está orgulloso Lapierre es de la objetividad histórica del libro, editado en 1971 y que les costó cinco años de búsqueda de testimonios de uno y otro bando por varios países.
Finalmente fue el realizador francés Elie Chouraqui (“Las flores de Harrison”) quien se atrevió con el reto. “Me sedujo el enfoque humano del libro”, recuerda el realizador, “por una vez, en este tipo de historia se vivían los hechos de forma cercana a los personajes”. Chouraqui cuenta otro de los motivos que le llevó a interesarse por el relato: “Todas las historias recogidas por Dominique y Larry en el libro nos llevan a la misma pregunta: ¿por qué? Quería entender, explicar este por qué, y hacerlo a través de la historia de los dos protagonistas de la película. Trata un gran acontecimiento histórico desde el punto de vista de las personas. Lo que más me interesaba era cómo las vivencias individuales estaban conectadas con lo que después leeremos en los libros”. Para el director, “la historia de los dos amigos leída en el guion puede parecer un poco ligera, pero en la pantalla funciona. Lo que yo quería mostrar es que no hay fatalidad en la guerra ni en el odio. No hay guerras perennes”.
Respecto a los recelos sobre su imparcialidad por su condición de judío, Chouraqui es concluyente: “Es innoble decir que un musulmán va a hacer una cosa por serlo y al revés. De eso trata mi película”. Choruaqui también comparte la vocación pedagógica de los autores del libro: “La gente habla mucho sobre Israel, pero pocos conocen la historia”. Sin duda, ese canto a la fraternidad y su indiscutible función pedagógica son los grandes logros de un filme que rescata el sabor de las viejas epopeyas.
Lo más destacable es la estupenda caracterización de David Ben Gurión a cargo de Ian Holm, la relevancia que pone en la figura de Golda Meir y su papel como diplomática y la meticulosa recreación de la declaración de independencia de Israel. La realización fue bastante complicada y cara. Al no conseguir los permisos para rodar en Israel, el rodaje se realizó en Rodas (Grecia).