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‎11 Av 5782 | ‎08/08/2022

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“Mambo” sefardí

“Mambo” sefardí

LA PALABRA – A pesar del título, el “mambo” al que se alude no es el baile y música popular cubanos, sino una expresión española utilizada para describir un estado de confusión e ideas desordenadas, referidas en este caso al término sefardí. En la mayoría de lugares del mundo donde habitan judíos esta palabra suele utilizarse para describir un tipo de rito sinagogal algo diferente del de los judíos de origen centro- y noreuropeo, conocidos como ashkenazíes. Originalmente sefardíes eran únicamente los judíos descendientes de los expulsados de la Península Ibérica a finales del siglo XV y no de las otras comunidades (generalmente mizrajím, es decir, judíos originarios de países árabes como Siria, Líbano, Irak o Yemén) que históricamente adoptaron la misma liturgia, pero que no han tenido un vínculo directo con España o Portugal, ni con la herencia idiomática judeoespañola.

Incluso en la España contemporánea, hay quienes confunden los términos y llaman sefardíes a todos los judíos actuales (en realidad, la población hoy día está más o menos equiparada entre los sefardíes, mayoritariamente originarios de la antigua zona del Protectorado Español en el Norte de África y de ciudades españolas africanas como Ceuta y Melilla), y los ashkenazíes (cuyos antepasados se expresaban en judeoalemán o ídish) y que llegaron de otros países, especialmente de Latinoamérica. También se suele adjudicar el nombre de sefardíes a los judíos que vivían en la Península antes de la Expulsión de 1492, cuando en realidad este nombre (originario de una única mención en un pasaje de un profeta menor bíblico sin una referencia geográfica concluyente) no se empezó a usar habitualmente para denominar estas tierras hasta bastante después de su salida. Su presencia de siglos en ciudades y barrios no fue nunca documentada como tal sino como judíos, y sus barrios fueron llamados juderías y no “sefardías” o similar. Por el contrario, los judíos peninsulares solían referirse a estas tierras con el nombre romano Hispania, construido a partir del fenicio (lengua cercana al hebreo) con el significado de “isla (península) de conejos”, en hebreo moderno, I-shfaním. No obstante algunos exégetas de la Biblia que tradujeron al arameo un libro de Jonatan Ben Uziel en tiempos romanos identificaron ambos nombres, Sefarad y Hispania, y así aparece en obras de autores de la generación de la Expulsión, como Isaac Abravanel y Salomón Ben Verga o, pocos años después, del hebraísta Benito Arias Montano.

La confusión (el citado “mambo”) es extensible más allá, ya que la prensa española actual suele utilizar falsos sinónimos de judío como hebreo (que étnicamente nos refiere a la tribu liderada por Abraham), israelita (nombre utilizado por las doce tribus que escapan de la esclavitud en el Antiguo Egipto) o, peor, israelí, que es el gentilicio del moderno estado de Israel (y que, por cierto, no tiene por qué referirse a un ciudadano judío).

Jorge Rozemblum

Director de Radio Sefarad