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‎28 Kislev 5782 | ‎02/12/2021

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Proverbios 19: el Eterno es el Rey supremo

Proverbios 19: el Eterno es el Rey supremo

HABLEMOS DE LA BIBLIA, CON IRIT GREEN – Proverbios 19

Más vale ser pobre y honrado,
que necio y calumniador.
No es bueno el afán sin reflexión;
las muchas prisas provocan errores.
La necedad del hombre le hace perder el camino,
y luego el hombre le echa la culpa al Señor.
La riqueza atrae multitud de amigos,
pero el pobre hasta sus amigos pierde.
El testigo falso no quedará sin castigo;
el mentiroso no saldrá bien librado.
Al que es dadivoso y desprendido,
todo el mundo lo busca y se hace su amigo.
Si al pobre hasta sus hermanos lo desprecian,
con mayor razón sus amigos se alejarán de él.
El que aprende y pone en práctica lo aprendido,
se estima a sí mismo y prospera.
El testigo falso no quedará sin castigo;
al mentiroso le espera la muerte.
No es propio del necio hacer derroche de lujos,
ni mucho menos del esclavo gobernar a grandes señores.
La prudencia consiste en refrenar el enojo,
y la honra, en pasar por alto la ofensa.
La ira del rey es como el rugido del león,
pero su buena voluntad es como rocío sobre la hierba.
Un hijo necio hace sufrir a su padre.
Como gotera constante es la mujer pendenciera.
De los padres se reciben casa y riquezas;
del Señor, la esposa inteligente.
La pereza hace dormir profundamente,
y el perezoso habrá de pasar hambre.
El que cumple el mandamiento protege su vida;
el que desprecia la enseñanza del Señor, muere.
Un préstamo al pobre es un préstamo al Señor,
y el Señor mismo pagará la deuda.
Corrige a tu hijo mientras aún pueda ser corregido,
pero procura no matarlo a causa del castigo.
El que mucho se enoja, recibe su merecido;
librarlo del castigo es empeorar las cosas.
Atiende al consejo y acepta la corrección;
así llegarás a ser sabio.
El hombre hace muchos planes,
pero sólo se realiza el propósito divino.
Lo que se quiere del hombre es lealtad;
más vale ser pobre que tramposo.
La reverencia al Señor conduce a la vida;
uno vive contento y sin sufrir ningún mal.
El perezoso mete la mano en el plato,
pero no es capaz ni de llevársela a la boca.
Del castigo al insolente, el imprudente aprende;
el sabio aprende con la sola corrección.
Maltratar al padre y echar de la casa a la madre
son actos vergonzosos y reprobables en un hijo.
Hijo mío, si dejas de atender a la reprensión
te apartarás de los buenos consejos.
El testigo falso se burla de la justicia;
el malvado lanza maldad por la boca.
Listas están las varas para los insolentes;
los buenos azotes para la espalda de los necios.