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‎15 Shevat 5779 | ‎21/01/2019

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“El valiente corazón de Irena Sendler” (2009, EEUU-Polonia), de John Kent Harrison

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD – Premios: Satellite Awards: Mejor película de TV, Globos de Oro: Mejor actriz de telefilme, Anna Paquin. Basada en la biografía de Irena Sendler “The Mother of the Holocaust Children” de Anna Mieszkowska.

Irena Sendler ha sido una de las grandes heroínas de la resistencia polaca a los nazis, arriesgando su vida en la Varsovia ocupada logró evitar que 2.500 niños judíos fueran enviados a campos de concentración. Los sacaba del gueto de las formas mas inverosímiles y los ocultaba con familias católicas o en conventos.

Para salvaguardar la seguridad de los niños, escondía sus nombres y sus nuevas identidades en botes de conserva. Fue descubierta por los nazis y condenada a muerte, pero los resistentes polacos lograron rescatarla de manos de la Gestapo cuando era conducida al patíbulo. “Me educaron en la idea de que hay que salvar al que se ahoga, sin tener en cuenta su religión o su nacionalidad”. Nació en febrero de 1910 en un pueblo llamado Otwock a 23 kilómetros al sudeste de Varsovia. Su padre, Stanislaw Krzyzanowski, un médico que atendía sobre todo a judíos pobres, fue activista del partido socialista polaco (PSP). Sus ideas fueron una gran influencia para la joven Irena quien estudió literatura polaca, pertenecía a la izquierdista Unión de la Juventud Democrática y trabajaba como administradora superior en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia que se ocupaba de los comedores comunitarios de la ciudad cuando Alemania invadió el país en 1939.

Gracias a Irena Sendler, estos comedores no sólo proporcionaban comida, asistencia financiera y otros servicios para huérfanos, ancianos y pobres; sino que además se ocupaban de la entrega de ropa, medicinas y dinero a las familias judías. Para evitar las inspecciones, las registraban bajo nombres católicos ficticios y como pacientes de enfermedades muy contagiosas como el tifus o la tuberculosis. En 1942, cuando se cierra una zona de la ciudad para alojar a los judíos, conocida como el gueto de Varsovia, las familias sólo podían esperar una muerte segura. Horrorizada por las condiciones en que vivían los judíos, Irena se unió al Consejo para la Ayuda a los Judíos, “Zegota”, organizado por la resistencia polaca, integrado mayormente por activistas católicos. La joven fue una de las primeras organizadoras del rescate de niños judíos. En esa época 5.000 personas morían mensualmente de hambre y enfermedades.

Irena logró obtener un pase del Departamento de Control Epidémico de Varsovia para poder ingresar al gueto en forma legal. Iba diariamente con el fin de establecer contactos, llevar comida, medicinas y ropa vistiendo un brazalete con una estrella como signo de su solidaridad para con los judíos. Comenzó a sacar a los niños en una ambulancia como victimas del tifus, pero también utilizaba otros medios como bolsas de arpillera, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercadería, bolsas de patatas, ataúdes… todo lo que pudiera transformarse en una vía de escape.

Irena Sendler logró reclutar personal de los diez centros del Departamento de Bienestar Social y con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos, lo que proporcionaba nuevas identidades a los niños judíos. Era más fácil escapar del gueto que sobrevivir en el lado ario. El rescate de un niño requería la ayuda de al menos diez personas. Los niños eran transportados en primer lugar a unidades de servicio humanitario y luego a un lugar seguro. Finalmente les encontraba ubicación en casas, orfanatos y conventos. “Envié a la mayoría de los niños a establecimientos religiosos”, recordaba. “Sabía que podía contar con las hermanas. Nunca nadie se negó a aceptarme un niño”. Irena tomaba nota, utilizando una codificación, de los nombres de los niños y de sus nuevas identidades. El único registro de sus verdaderas identidades lo conservaba en frascos. En total, los frascos contenían los nombres de 2.500 niños. Estas anotaciones fueron utilizadas para encontrar a esos niños a los que reunió con sus parientes diseminados por todo el mundo al finalizar la guerra, aunque la mayoría había perdido a sus familias en los campos de concentración nazis.

Finalmente los nazis se descubrieron sus actividades y el 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida y encarcelada por la Gestapo. Aunque era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos, soportó la tortura y rehusó traicionar a sus asociados o a cualquiera de los niños ocultos. Le quebraron los pies y las piernas, pero no su voluntad. Irena paso tres meses en la prisión de Pawiak donde fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un “interrogatorio adicional”. Al salir, le gritó en polaco ”¡Corra!”. Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes. Irena continuó trabajando con una identidad falsa. Irena Sendler nunca se consideró una heroína. Nunca se adjudicó crédito alguno por sus acciones. “Podría haber hecho más”, dijo. “Este lamento me seguirá hasta el día que muera”.

La película es muy fiel a los hechos y se centra fundamentalmente en la biografía de Irena Sendler. La fotografía de colores apagados y brumosos logra reflejar el tono opresivo del gueto, Varsovia ocupada y la época. Si bien el telefilme es moderado retratando las atrocidades nazis, la tensión es constante en toda la película ya que siempre existe el peligro de que la red sea descubierta por los nazis. El filme se rodó en Letonia para recrear mas fielmente la época y está lleno de pequeños y conmovedores detalles, como las escenas en que los padres deben entregar a sus hijos para que puedan sobrevivir adoptados por familias católicas sin saber si volverán a reunirse en el futuro, la deportación de los judíos del gueto, las escenas dentro del gueto y la relación de Irena con las familias judías. La narración es honesta y directa, y se va desarrollando pausadamente.

Al final y como epilogo, la propia Irena Sendler, ya anciana, nos deja clara la filosofía que la ha guiado durante toda su vida. Una película imprescindible para conocer la historia de una gran mujer que ha dedicado su vida a sus ideales y que en el año 1965 fue reconocida como Justa entre las Naciones por el Yad Vashem, El árbol plantado en su honor se halla a la entrada de la Avenida de los Justos de las Naciones.