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‎5 Av 5777 | ‎27/07/2017

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Salmo 89: el pacto de Dios con David

Salmo 89: el pacto de Dios con David

HABLEMOS DE LA BIBLIA, CON IRIT GREEN – Instrucción de Etán el ezrahíta.
Señor, siempre diré en mi canto
que tú eres bondadoso;
constantemente contaré
que tú eres fiel.
Proclamaré que tu amor es eterno;
que tu fidelidad es invariable,
invariable como el mismo cielo.
Hiciste una alianza con David;
prometiste a tu siervo escogido:
«Haré que tus descendientes
reinen siempre en tu lugar.»
Oh Señor,
todos los seres celestiales
alaban tu fidelidad y tus maravillas.
¡Ningún dios, nadie en el cielo
puede compararse a ti, Señor!
Dios grande y terrible,
rodeado de seres celestiales.
Señor, Dios todopoderoso,
todo el poder es tuyo y la verdad te rodea;
¡no hay nadie igual a ti!
Tú dominas el mar embravecido
y aquietas sus olas encrespadas;
aplastaste al monstruo marino
como si fuera un cadáver;
dispersaste a tus enemigos
con la fuerza de tu brazo.
El cielo y la tierra son tuyos;
tú formaste el mundo y todo lo que hay en él.
Tú creaste el norte y el sur;
los montes Tabor y Hermón cantan alegres a tu nombre.
Tu brazo es poderoso;
tu mano derecha es fuerte y victoriosa.
Tu trono está afirmado en la justicia y el derecho;
el amor y la fidelidad salen a tu encuentro.
Oh Señor,
feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría
y camina alumbrado por tu luz,
que en tu nombre se alegra todo el tiempo
y se entusiasma por tu rectitud.
En verdad, tú eres su fuerza y hermosura;
nuestro poder aumenta por tu buena voluntad.
¡Nuestro escudo es el Señor!
¡Nuestro Rey es el Santo de Israel!
En otro tiempo hablaste en una visión,
y dijiste a tus siervos fieles:
«He escogido a un valiente de mi pueblo,
lo he puesto en alto y lo he ayudado.
¡He encontrado a mi siervo David!
Con mi aceite sagrado lo he designado rey,
y nunca le faltará mi ayuda.
Con mi poder lo fortaleceré,
y no lo atacarán sus enemigos
ni lo vencerán los malvados.
Aplastaré a sus enemigos;
¡los quitaré de su vista!
¡Destrozaré a los que lo odian!
Él contará con mi amor y fidelidad,
y por mí aumentará su poder.
Afirmaré su poder y dominio
desde el Mediterráneo hasta el Éufrates.
Él me dirá: “Tú eres mi Padre;
eres mi Dios, que me salva y me protege.”
Y yo le daré los derechos de hijo mayor,
por encima de los reyes del mundo.
Mi amor por él será constante,
y mi alianza con él será firme.
Sus descendientes reinarán en su lugar
siempre, mientras el cielo exista.
»Pero si ellos abandonan mi enseñanza
y no viven de acuerdo con mis mandatos,
si faltan a mis leyes
y no obedecen mis mandamientos,
castigaré su rebelión y maldad
con golpes de vara;
pero no dejaré de amar a David,
ni faltaré a mi fidelidad hacia él.
No romperé mi alianza
ni faltaré a mi palabra.
Una vez le he jurado por mi santidad,
y no le mentiré:
sus descendientes reinarán en su lugar,
siempre, mientras el sol exista.
¡Siempre firmes, como la luna!
¡Siempre firmes, mientras el cielo exista!»
Sin embargo, has rechazado y despreciado
al rey que tú escogiste;
¡te has enojado con él!
Has roto la alianza con tu siervo;
has arrojado al suelo su corona.
Abriste brechas en todos sus muros;
¡convertiste en ruinas sus ciudades!
Todo el mundo pasa y roba lo que quiere;
sus vecinos se burlan de él.
Has hecho que sus enemigos
levanten la mano alegres y triunfantes.
Le quitaste el filo a su espada
y no lo sostuviste en la batalla.
Has apagado su esplendor;
has arrojado su trono por los suelos;
le has quitado años de vida
y lo has llenado de vergüenza.
Oh Señor,
¿hasta cuándo estarás escondido?
¿Arderá siempre tu enojo, como el fuego?
Señor, recuerda que mi vida es corta;
que el hombre, que tú has creado, vive poco tiempo.
¡Nadie puede vivir y no morir nunca!
¡Nadie puede librarse del poder de la muerte!
Señor,
¿dónde está tu amor primero,
que en tu fidelidad prometiste a David?
Señor, recuerda que a tus siervos
los ofende mucha gente;
que llevo esos insultos en mi pecho.
Oh Señor,
¡así nos ofenden tus enemigos!
¡Así ofenden a tu escogido a cada paso!
Bendito sea el Señor por siempre.
¡Amén!