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‎21 Av 5779 | ‎22/08/2019

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Alicia Sisso Raz y sus voces de haketía

Alicia Sisso Raz y sus voces de haketía

ERENSYA – Existen distintas lenguas judeoespañolas. Quizás la menos conocida (aunque geográficamente más cercana) es la haketía, de la que hemos hablado con Alicia Sisso Raz quien, desde la Gran Manzana de Nueva York lidera su recuperación a través de la web www.vocesdehaketía.com en la que se publican artículos tan esclarecedores sobre el tema (y tan curiosos de leer e intentar pronunciar en nuestra imaginación) como el siguiente que reproducimos, de la propia Alicia (invitada, como no podía ser menos, a la III Cumbre Erensya en nuestro país) y titulado llanamente “La haketía”

¿Za‛ama (como sí) no lo sabemos ya que la haketía (también hakitía, haquetía, haquitía, o Jaquetía) es el vernaculó ĵudeoespañol de los sefardíes prencipalmente del norte de Marruecos (variantes de la haketía se hadreaban (hablaban) tamién (también) en Orán, Fez, Mequinez, Debdu, Mogador, Wazán y en más lugares en Marruecos)? Ma, (pero) me da por (exp.) ‛awdear (repetir) el empesiĵo (inicio) de muestra lengua hablada (el Ladino fe muestra lengua literaria), paque (de: para que) todo el ‛olam (mundo) se fetnee (dé cuenta) de mozotros. Como se sabe, la fondina (base) de la haketía es prencipalmente el castellano medieval jalteado (mezclado) con palabras de más manaderos (fuentes) lingüisticòs. ¿Cómo llegó a ser esta jarabuĵina (mezcla) haketiesca endiamantada (maravillosa), que mos parecía español, sin saber que estamos trocando (cambiando) palabras entre las dos, y sin saber cual son cual…? Esto lo digoy yo, pamorde (por causa de) que denantes (antes), yo jammeaba (pensaba) que estoy hablando, ni más ni menos, un español espeĵeado (brillante) y puro como en España! A mi wueno (bueno; exp.), con que shinfor (aires de superioridad) y grandezzas (orgullo) sareaba (caminaba) yo las caleĵas de mi vezindario! ¿Y za‛ama yo namás? Ansí se haga el mazzal (suerte; exp.) cuantos de mozotros jammeaban igual como mí! Todos muestros amigos dizen que esso es lo que pasaba tamién en sus cazzas (casas) de ellos. Agüera (ahora) ya sepoy (sé) la verdad amarga fiel (hiel; exp.), es dizir que yo habloy un jalteo! Y pamorde esto, endelante (de ahora a delante) ḥaddeoy (cuido) muncho mi meollera (cabeza) cuando escriboy (escribo), y ḥaddeoy mi boca cuando la abroy…
La mayoría de los ĵudiós espulsados de su España querida en 1492, afincaron (establecieron) sus pozzadas (asentamientos, domicilios) alderredor (alrededor) del Mediterráneo y en los Balcanes. Los que se fuyeron al norte de Africá, se afincaron ĝeneralmente en Marruecos y en Argelia. Dabagar dabagar (poco a poco) munchos arrecoĵeron (s.e.c. adaptaron) las ‛adas (costumbres) y las lenguas de la kehil.la (comunidad judía) local, y sin consintir (dar cuenta), desharon (dejaron) a su español luzzido rezbalar, le jalfearon (reemplazaron) con las lenguas locales, y se aĵuntaron (unieron) cuazi del todo con la kehil.la de los toshabim (autóctonas). Ansina (así) que no todos los descendientes de los espulsados que llegaron a Marruecos siguen hadreando ĵudeoespañol hatta (hasta) hoy en día. Aquellos que por su negro mazzal (mala suerte) afincaron sus pozzadas en los lugares del sur, se los rezbaló el español al olvido cuazi del todo. Ĵudiós en la cibdad de Fez, por ejemplo, hadrearon español durante unos ĝeneraciones discués (después) de la espulsión. Las Takkanot (ordenanzas) por los rebbisim (rabinos) de Fez pa la kehil.la de Castilla en Marruecos, feron (fueron) escritas en español, hatta que dabagar dabagar en el siglo XVIII se quito d’ensima (de encima) el español y se jalfeó (se reemplazó) con el ĵudeo magrebino (árabe marroquí). Ma (pero) hatta agüera se topan (encuentran) en el lenguaje ĵudeo magrebino munchas palabras haketicas-españolas y portuguezas, sin que ellos stán fetneados (dan cuenta) de esso (Shetrit).
Ma, los sefardíes que afincaron sus moradas en el norte de Marruecos, en Turquía y en los Balcanes, tenían muncho más uen mazzal. Estos espulsados haddearon con cariño el español medieval. Ellos waqfearón (mantuvieron) a su lenguaje con muncho feshush (mimos), anque añidiéndo (añadiendo) dabagar dabagar palabras emprestadas (prestadas) de las culturas del alderredor. El jalteo era asigún (según) el lugar de la vivienda! Ansina que en el oriente añidieron prencipalmente palabras turcas, gregas, eslavas, hebreas, y francézas, y mozotros añidimos palabras de otros manaderos (fuentes) lingüisticòs.
Pamorde esto la haketía está compuesta prencipalmente del castellano del siglo XV jalteado con palabras hebreas y arameas, palabras del árabe que se hablaban en España antes de la espulsión ĵunto con palabras del dialecto magrebino, del portugués, y tamién del francés e inglés, y un puño (puñado) mesjeado (poca cantidad) del italiano, de las cuales naciones los ĵudiós de Marruecos estuvieron basho (bajo) de su comándo (autoridad, control) politicó, o con vai (ida) y venes (vueltas; exp.) de mercaderes en zemanim (tiempos) desferenciados (diferentes).
Ma, se jammea que mizmo en España, el español que los ĵudiós hadreaban entre ellos en el siglo XV era un poco desferenciado pamorde que habían tamién en su lenguaje palabras hebreas y espresiones (expresiones) ĵudías tipicás. Los filologós José Benoliel e Isaac Benharroch enmentan (mencionan) por ejemplo que en el libro El Casamiento Engañoso, por el descansado (que en paz descanse) de Miguel de Cervantes se topan aquellas palabras, como: “dezmazzalado” (alguien sin buena suerte) y “el Dió” (y no “Dios“) y que tamién se topan munchas espresiones ĵudeoespañolas en poemas y escritos de otros. Halaquí (de he aquí) por ejemplo palabras muestras en las poemas del poeta portugués del siglo XVI, Luis Henrriques: berajja (bendición), minha (oración de la tarde), dafina (el plato tradicional Sábado de los judíos marroquíes, cocinado lentamente desde el viernes por la tarde), kadosh (santo), shabbat (sábado), guay… (¡ay – exclamación de dolor o malestar).
Cuazi (casi) siempre la pronunciación y las reglas de la conĵugación haketiesca son como del castellano de la Edad Media; mozotros dizimos (decimos) “viniTES”, “caminIMOS” y “tengoY”, de vez (en vez) de “viniSTE”, “caminAMOS” y “tengo”. La conĵugación de las palabras estranĵeras sigue tamién estos pasos, y pa españolizarlas, las añidimos sufijos españoles. Por ejemplo, la palabra “mudda” significa en magrebino “acostar”. Pa hazerla (hacerla) haketiesca, añidimos el sufijo español “AR” apegado (pegado) a un “E” en el medio, lo que arrisulta (resulta) en “muddEAR”; y de vez de “curAR”, dizimos “roffeAR” de la palabra hebrea “roffé” (médico), y melezinAR de la palabra medicina, y “atorNAR” de la palabra ingleza “attorney” (abogado). El vocabulario castellano arcaico que forma la base de la haketía se conservó en su forma oriĝinal: cuarterón, forno, shabonar (cuarto, horno, lavar) o con algunos camios (cambios, modificaciones): neblina, oscuraña, y faldriquera (neblina, oscuridad, bolsillo).
Ma, las reglas pa ‛addlear (arreglar) las frazes se están trocando más y más al sintaxis del español de hoy en día. Anque, no siempre! La sintaxis de los refranes y espresiones se quedo arcaica como denantes (antes). En munchas frazes los hakitos, es dizir mozotros, trocamos el orden de las palabras y las machucamos (machacamos) un poco, y la hadrá (conversación, charla) suena graciozza del ‛adau (estupenda), lo que mos arreventa (reventa) de la riza, ansí (así) me quedís (quedéis) vivos y sanos (exp.).
La haketía no se hablaba en todas las cibdades (ciudades) igualito igualito. Que asperanza (esperanza)! ¿Za‛ama no tenemos el wuen nombre (exp. s.e.c. sentido irónico) de siempre estar, dale que dale (exp.), con una artezza (s.e.c. ganas) de sacar sacadas (inventar) filologicás del ‛adau? Fueraparte (además), cada uno de mozotros quiere salir con su cabesa (exp.)… Wa (pues) ansina mizmo mos crío el Dió! Pamorde esto había una desferencia mesjeada en la hadrá de una cibdad a otra en el norte de Marruecos: en la haketía de Tetuán se topan más palabras del castellano antiguo y menos palabras del árabe-marroquí, en las cibdades costeras hay más palabras portuguezas e inglezas, y entre estas y estas (mientras) a los tanĵawis (tangerinos) se los subieron los humos (exp.) por el francés en su haketía, ma tamién tienen más palabras del dialecto magrebino.
Demientras que la haketía ha sido el vernaculó de la kehil.la, la lengua literaria era el Ladino, con un vocabulario castellano arcaico que se conservó cuazi todo. Los rebbisim en España eran auzados (acostumbrados) a traduzer (traducir) los textos sagrados del hebreo palabra por palabra (calco) al castellano medieval, ĵunto con seguir las reglas de la sintaxis hebrea. Esta fusión lingüisticá se llama ‘Ladino’. Los rebbisim llamaban a su manera de traduzer: “a fazerlo en ladino”, y tamién “a ladinar”. En dizir ‘Ladino’, se referían al Español arcaico de la Edad Media, pamorde que la lengua hablada en España antes de su formación al castellano, en el siglo XII, se llamaba Latino o Ladino, siendo una lengua sacada (derivada) del Latín. Ansina que el ‘Ladino’ de los sefardíes se quedo con el nombre de ese zeman: Latino = Ladino. Los darushes (sermones) de los rebbisim en las eznogas (sinagogas) del norte de Marruecos, los padrones (listas, documentos) de la kehil.la y los escritos bíblicos y reliĝiozos eran en Ladino (o en hebreo y arameo); cuazi sin palabras estranĵeras. Este metodó de traducción se mantuvó durante ĝeneraciones y ĝeneraciones en toda la diasporá sefardí. El Ladino se escribía denantes en Solitreo (hasí-kolmós– la escritura cursiva sefardí), ma agüera se escribe tamién en letras latinas.
El erudito mentado (famoso) del ĵudeoespañol, el profesor Haïm-Vidal Sephiha, la historiadora Paloma Díaz-Mas y tamién otros filologós, dizen que el Ladino nuncua fe uzado pa comunicación diaria; Ladino no es lengua hablada ni era, y que hoy en día ni una almaviva (nadie) habla el puro Ladino. Ellos sostienen que Ladino se topa namás en los escritos sagrados que se tradusheron denantes, como la **Hagadá de Pesah. Por esso (eso) hoy namás meldamos (rezamos), ma no hablamos el Ladino. Escuentra (al contrario) del Ladino que viene cuazi (casi) sin palabras estranĵeras, en todos los lenguajes ĵudeoespañoles se añidieron (añadieron) palabras estranĵeras de los vezindarios del alderredor (alrededor). “Ladino”, la lengua literaria de todos los sefardíes, es común, y la fondina (base) de la haketía – el ĵudeoespañol de Marruecos, y la fondina de los lenguajes ĵudeoespañoles de los Balcanes, Grecia y Turquía — es mizma. En los últimos años, los vernaculós orientales– el dĵudezmo, dĵudeoespañol, spaniolit, dĵidio etc., (ansí se llamaban hatta los años de 1970) — camiaron (cambiaron) de nombre y se llaman faffeamente (erróneamente) “Ladino”. Y lo que pasa es una ‘aĵuba (expresión de asombro): las palabras turcas, griegas, etc, de su lenguaje vernaculó de nantes se están echando afera (sacando afuera), y se van jalfeando (reemplazando) con palabras Castellanas de hoy. Ansina que sus lenguas habladas de nantes se van trocando (transformando)! — Y está invención del prezente se llama– Ladino! Claro que es una sacada (invención) superficial! Ma todo el ‘olam relaciona agüera el Ladino namás con los Sefardíes del oriente. Wa (pues), esta perdida doloriada (de dolor) del nombre “Ladino” mos pasó, pamorde que mozotros, los hakitos de Marruecos, estuvimos en una wena durmidera (durmiendo profundamente), y no consintimos (dimos cuenta) que se mos está rezbalando la palabra “Ladino” de muestra herencia …
Daca (dame) agüera que (exp.) tamién los cantares y los romances españoles que los ĵudiós se llevaron con ellos dezde el gerush de España son en Ladino, cuazi sin palabras emprestadas de las lenguas locales. A mi wueno que cantares! Uno más luzzido qu’el otro! ¿Y algo falta a los romances? Ah immá (exclamación: madre mía) cuanto mos farĵeamos (animamos) y mos enĵubilamos (alegramos) con los amores, los dolores, y los celos de las donzellas y caballeros, que aparecen en los romances con todo su luzzimiento (esplendor) espeĵaeado (brillante)! ¿Ma mozotros namás? Todo el ‛olam (mundo) está embruĵado con los romances sefardíes de España! El descansado de Don Larrea Palacín escribió en su libro monumental Romances de Tetuán, que los romances españoles del siglo XV se hadearon (cuidaron) solamente encade (de: en casa de = con) los Sefardíes, pamorde que los españoles los perdieron! Y asigún etnomusicologós, le mashal (por ejemplo) la descansada de Henrietta Yurchenco, dizen que anque los Sefardíes del oriente y mozotros hadeimos munchos romances con cuazi las mizmas palabras, las melodiás son desferenciadas. Dizen que muestra verzión es más autenticá, y la de ellos es con elementos Balcanes. Wa por esso, si por un milagro se alevanrtaría un fidalgo (hidalgo) descansado de su me‛ara (tumba), los romances que muestras awuelas (abuelas) y madres cantaban sentaditas en la ‛atsba (umbral) pelando cardos y garninas (tagarninas), o en la cozzina guizando, le hubieran parecido muy conocidos, como si fera (fuera) de ca (casa) de su babá (padre)…
Se topan unos penseriós (pensamientos) sobre el oriĝen de la palabra “haketía”. Algunos de los sezudos jammean que “haketía” salió de la palabra árabe “HAKKA” que significa “charla” o “hablar”. Ma, tamién hay otro penserio (pensamiento). Especialmente Joseph Toledano y el profesor Isaac B. Benharroch dizen que la palabra “haketía” sale del nombre hebreo Is.haq (Isaac), que era un nombre ĝenericó (genérico) pa un ĵudió en Marruecos. “Is.haquito”, el diminutivo de “Is.haq”, se evolucionó a “haquito” y por extensión a “haquetía”, za’ama la “lengua de los haquitos/ hakitos”. El profesor Benharroch escribe tamién que la primera ves que se enmentó la palabra “haketía” era en 1919 en el libro Los hebreos de Marruecos por Manuel Ortega! Wa parece que durante la toma de Tetuán, en 1860, no se enmentó la palabra “haketía”, pamorde que los soldados españoles se referían a la lengua de los ĵudiós como “Castellano, aunque con acento extraño”. Ansina escribió Pedro Antonio de Alarcón en su libro. Ma, el nombre se afincó pamorde la pluma y la obra de José Benoliel Dialecto Ĵudeo-Hispano-Marroqui o Hakitía. Y daca agüera que (exp.) yo digoy que en mi cazza ni nuncua (nunca) oí la palabra haketía, ni eramós auzados (acostumbrados) a dizir “haketía”, y mizmo mi awuela la descansada no sabía que estamos hadreando algo otro qu’el español; mozotros llamimos (llamamos) a muestra lengua “español” ucán (nada más)…
Sea cual sea la raís del nombre, la haketía arrecoĵó (recogió) y apañó (s.e.c.: ahorró) el calor, la riza, la gracia y el espíritu dadivozzo (generoso); la hninnés (compasión, dulzura) y la niyya (buena fe, inocencia) de la kehil.la sefardí de Marruecos en ese zeman denantes (pasado), ya hasrá por esos días luzzidos (exp). La haketía tiene un mizan (ritmo) melodioso tipicó; se canta de vez de hablar. Es una lengua rica y sabrozza que munchos manaderos culturales y lingüisticós la arregaron (regaron). Es una lengua graciozza y comicá, que fe evolucionando y camiando sin parar ni abaragar (exp.). La haketía mos permite de entortar (torcer), machucar, arrevolver (revolver), y jarbear (desordenar) palabras y sílabas, y al fin de roklearlas (darlas coces) pa todas las direcciones! Wa claro que esto arrisulta (resulta) en pareĵas de palabras, frazes, y espresiones hilarantes y haireados (espabilados) del ‛adau. Estas criaciones lingüísticás luzzen (s.e.c.: decoran) la hadrá con ironía y picardía graciozzas que farĵean la alma, la imajinación, y las oreĵas. Contodo (a pesar de) que agüera mozotros sabemos a dizirlo tamién en español derecho (correcto) como que el Dió manda (ordena; exp.), no mos da la gana a hazerlo siempre, pamorde que somos bromistas y burlones del ‛adau. Siempre hazmeados (listos) pa sacar sacadas (exp.) comicás y pa la ironía y la riza. Solly Levy escribe que esta libertad ĵuguetona de la haketía es espresión de un espíritu rebeliador (rebelde) contra las leyes lingüísticás, contra el hablar derecho de los patrizzos wueldennas (gente educada), y contra el establecimiento lingüisticó! Y él dize tamién que este espíritu rebeliador es asemeĵante (semejante) al maldizir (hablar chapurreado) a porpozitamente (al propósito) que se topa en el “ĵoual” (hablada en Quebec) y en el “lunfardo porteño” de Buenos Aires.
Ende mal y ende negro (exp.) la jaketía es una lengua hablada; una lengua oral. Ḥatta poco, como denantes de más de 100 años, lo poco que se escribía en haketía, se hazía en hasí-kolmós, y no en letras latinas. Agüera, ya sí la escribimos en letras latinas, ma ‛ad (todavía) faltan (se necesitan) reglas de ortografía que los agustarán (placerán) a todos muestros hajamim (eruditos). Tamién, entre estas y estas (mientras) que los rebbisim sigueron escribiendo y hadreando en hebreo o en Ladino, la ĵente educada de ma‛ala (élite), puzieron a la haketía mesquina, más o menos dezde el prencipió del siglo XX, en la oscuraña (oscuridad ), ĵunto con las mehermas (pañuelos con que se cubría la cabeza) y las sayas (faldas largas), leshos de los oĵos y de las oreĵas, y preferían el castellano contemporáneo o el francés. Todos feron sha‛ateando (corriendo) pa las flamanĵuerías (alardes de educación europea). ¿Wa de que la valió y de que la aprestó (exp.) su gracia y su dursor (dulzor), si todos mozotros deshimos a la haketía en el rincón de las siete semanas (exp.)? L’amarga (la pobrecita) de la haketía se dezvalidó (fue menospreciada) más y más, y se rebashó (rebajó) del todo, hatta que mos pareció como si fera un “pariente ilegal y mesquina” del español, y la merdmeímos (la maltratamos) sin amanziarmos (tener lastima) de ella. Las palabras haketicas graciozzas como no más, mos parecieron harapos, y no hizimos suab (respetamos) a la haketía como que hizimos a sus iguales (iguales s.e.c.= otros idiomas).
Hubieron más de una mano (cinco; exp.) de razones pa este caimento (de caer = negligencia) de la haketía: La pozzada cabe (cerca de) España, la toma de Tetuán por los españoles en 1860 ĵunto con la criación de la escuela de la “Alianza Israelita Universal”, y discués los protectorados español y francés, arrisultó con el trocamiento de munchas palabras endiamantadas de mizman bereshit (arcaicas) con palabras en castellano de hoy en día.
Agüera, la kehil.la de Marruecos está desparpaĵada (dispersa) en todo el ‛olam. La criación de Israel, las guerras árabe-israelí y la pendencia de Marruecos, empusharon (empujaron) cuazi a toda la kehil.la afera de Marruecos. Se feron a leshumbres y a lugares cercanos: están pozzados en Israel, España, Europa y en las Américas. En Marruecos quedó una kehil.la mesjeada. La leshura (distancia) del manadero espiritual, emocional, y cultural; las moradas leshos (lejos) del pozzo ĝeograficó endonde se sostenían las raíces, arrisultó en una sekana (peligro) grande pa la haketía.
Ma, cuando me entroy en honduras (exp.), cale de (es menester) dezdizir mis penserios (pensamientos) pesimistas de nantes! Contodo que los descendientes de la kehil.la se puĵaron (crecieron) en lugares de talles y maneras (exp.) del ‛olam, la haketía quedo la lengua que toca muestra alma con ternura; es muestra lengua de cariño. Es la lengua que arrecoĵó (s.e.c.: encapsuló) membranzas (recuerdos) luzzidas de tiempos endiamantados (maravillosos) y perdidos que alumbran muestro ser. Anque estas membranzas feron transmitidas de boca a oreĵa (exp.) y no por esperencia de primera mano, ellas están afincadas (enclavadas) en muestra mente, alma y corassón. ¿Wa se acabó el azeite (exp.) pa la haketía? No al.lieguen ésos días (exp.). Ma, la continuación, es dizir: feshearla, (mimarla), mantenerla haireada, aseguir (seguir) hablándola como hizieron (hicieron) muestros antepasados, es la herencia que mos desharon muestros padres y madres; es muestra debda (deuda) a los hakitos.