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‎17 Sivan 5779 | ‎20/06/2019

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Analizando los Salmos – Salmo 3

KABALÁ: LA DIMENSIÓN INTERIOR, CON ISAAC CHOCRON – En esta clase vamos analizar el Salmo Nº 3. Salmo de David al huir por causa de Abshalom su hijo. Cuando tuvo David que huir de Jerusalén por causa de la rebelión de su hijo Abshalom (véase Samuel II capítulos 15-19). Por su noble deseo de no querer pelear en contra de su propia gente, evitar la guerra y evitar la muerte entre hermanos, prefirió salir de Jerusalén y encontrar refugio en el desierto hasta que se aclarara su suerte. Aprovechando su desgracia, los adversarios de David y sus oponentes levantaron cabeza, lo persiguieron y se unieron con los rebeldes. En su gran angustia, alzó David sus ojos a Dios buscando refugio y salvación de sus oponentes, rogándole que le perdone sus pecados. David subía por el Monte de los Olivos llorando, pero con sus labios cantaba y ofrecía este salmo a Dios.

א מִזְמ֥וֹר לְדָוִ֑ד בְּ֝בָרְח֗וֹ מִפְּנֵ֤י | אַבְשָׁל֬וֹם בְּנֽוֹ:
1. Salmo de David, cuando huía de delante de Abshalom su hijo.

ב יְ֭הוָה מָֽה-רַבּ֣וּ צָרָ֑י רַ֝בִּ֗ים קָמִ֥ים עָלָֽי:
2. Oh Dios, ¡cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí.

ג רַבִּים֮ אֹמְרִ֪ים לְנַ֫פְשִׁ֥י אֵ֤ין יְֽשׁוּעָ֓תָה לּ֬וֹ בֵֽאלֹהִ֬ים סֶֽלָה:
3. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios Selah.

ד וְאַתָּ֣ה יְ֭הוָה מָגֵ֣ן בַּעֲדִ֑י כְּ֝בוֹדִ֗י וּמֵרִ֥ים רֹאשִֽׁי:
4. Mas tú, Dios, eres mi escudo protector; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

ה ק֭וֹלִי אֶל-יְהוָ֣ה אֶקְרָ֑א וַיַּֽעֲנֵ֨נִי מֵהַ֖ר קָדְשׁ֣וֹ סֶֽלָה:
5. Con mi voz clamé a Dios, y Él me respondió desde su monte santo Selah.
ו אֲנִ֥י שָׁכַ֗בְתִּי וָֽאִ֫ישָׁ֥נָה הֱקִיצ֑וֹתִי כִּ֖י יְהוָ֣ה יִסְמְכֵֽנִי:
6. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Dios me sustentaba.

ז לֹֽא-אִ֭ירָא מֵרִבְב֥וֹת עָ֑ם אֲשֶׁ֥ר סָ֝בִ֗יב שָׁ֣תוּ עָלָֽי:
7. No temeré a las multitudes del pueblo, que pusieren sitio contra mí.

ח ק֘וּמָ֤ה יְהוָ֨ה | הוֹשִׁ֘יעֵ֤נִי אֱלֹהַ֗י כִּֽי-הִכִּ֣יתָ אֶת-כָּל-אֹיְבַ֣י לֶ֑חִי שִׁנֵּ֖י רְשָׁעִ֣ים שִׁבַּֽרְתָּ:
8. Levántate, Dios; sálvame, poderoso mío; porque Tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste.

ט לַיהוָ֥ה הַיְשׁוּעָ֑ה עַֽל-עַמְּךָ֖ בִרְכָתֶ֣ךָ סֶּֽלָה: פ
9. La salvación es de Dios; sobre tu pueblo sea tu bendición Selah.