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‎17 Elul 5779 | ‎17/09/2019

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“Cinco días sin Nora” (2009), de Mariana Chenillo (México)

“Cinco días sin Nora” (2009), de Mariana Chenillo (México)

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD –

Guión: Mariana Chenillo. Reparto: Fernando Luján (José), Cecilia Suárez (Bárbara), Ari Brickman (Rubén), Verónica Langer (Leah), Marina de Tavira (Nora de joven), Angelina Peláez (Fabiana), Silvia Mariscal (Nora). Premios: Ariel (Academia de Cine Mexicana): Mejor Película, Mejor Opera Prima, Mejor Actor Principal (Fernando Luján), Mejor Actriz Secundaria (Angelina Peláez), Mejor Guión Original, Mejor Música Original, Mejor Maquillaje. Mejor Película, Festival Iberoamericano de Biarritz, Mejor Actor (Fernando Luján) Festival de Cine Latinoamericano de Huelva, Mejor Película Festival de Cine de Mar del Plata, Mejor Película Festival de Cine de La Habana,

Un fuerte componente de humor negro recorre la película. El comienzo es dramático: la respetable señora Nora (Silvia Mariscal), tras catorce intentos fallidos de suicidio, tiene éxito con el decimoquinto. Su ex esposo José (Fernando Luján), quien se había divorciado de ella veinte años atrás, descubre que la difunta dispuso como “último deseo” los preparativos para la celebración de Pésaj, a la que invita a toda la familia. Para José, no es más que el último intento de fastidiarle la vida a todo mundo, uno de los deportes favoritos de Nora. Nora planea con todo detalle el momento de su muerte y dispone todo para que José, un hombre agnóstico, malhumorado y muy poco “judío” sea quien descubra su cadáver. Además Rubén, su único hijo, no está en la ciudad y, debido a que es la primera noche de Pesaj y después shabat, el entierro, de acuerdo a la ley judía no podrá realizarse hasta el domingo, o sea hasta cuatro días más tarde. Sin olvidar otro contratiempo importante para la ley judía: el suicidio.
Uno de los principales valores de esta comedia negra es el sutil pero agudo sentido del humor generado por el contraste entre personajes y situaciones: como el ateísmo y el sarcasmo de José; o las arraigadas costumbres cristianas de Fabiana (la asistenta), que acaban chocando con las estrictas reglas impuestas por el rabino Jacowitz, contradicciones que desembocan en un inesperado desenlace. El único personaje que logra cumplir sus objetivos está muerto desde el inicio de la historia. Mariana Chenillo sabe cómo dosificar la información para revelarnos cómo una sexagenaria que ha decidido suicidarse sigue manipulando a su familia, incluso después de su muerte, utilizando varios flashbacks que nos ayudan a resolver el misterio alrededor de Nora. Finalmente, José llegará a conocer a su difunta ex esposa aún más que en vida, incluso comprenderá porqué llegó a enamorarse de ella.
Cinco días sin Nora, es un pequeño pero gran film. Pequeño por su presupuesto y la cantidad de personajes y escenarios, grande por la capacidad que tiene de desarrollar varios subtemas y abrir interrogantes. Todo lo que se espera de una gran película: “La esencia de la historia está basada en una anécdota familiar, en el tipo de relación que llevaban mis abuelos. Yo quería hablar del camino de reconciliación que recorre el personaje principal (José) porque la muerte se produce por el suicidio. Creo que la película es una mezcla de diferentes costumbres. Está la postura particular del personaje principal, el contexto de la comunidad judía y una parte muy mexicana que viene de la tradición prehispánica con el Día de los Muertos. Los difuntos siguen siendo parte de la familia, cada año se les pone un altar con las cosas que les gustaban y eso permite una presencia de la muerte en lo cotidiano que da lugar al humor y a poder hablar de ella con menos solemnidad”. (Mariana Chenillo)