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‎16 Elul 5779 | ‎16/09/2019

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“Gueto. La película perdida de la propaganda nazi” (A FILM UNFINISHED) (2009), de Yael Hersonsky (Alemania- Israel)

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD – Una década después de la Segunda Guerra Mundial, en Alemania Oriental se comienza a clasificar lo que quedaba de la infame maquinaria de propaganda del Tercer Reich. Se encontraron miles de rollos de película en el lugar exacto donde fueron escondidos, un bunker de cemento en medio de un bosque. Entre ellos, unos misteriosos rollos de película de unos sesenta minutos de duración, sin banda sonora, sin créditos de apertura o cierre, sólo un breve título “Das Ghetto” (El Gueto). Filmada por orden de los nazis en Varsovia en mayo de 1942, tres meses antes de que comenzarán las deportaciones en masa a los campos de la muerte, era un borrador del film mas extenso de propaganda nazi rodado en el gueto, imágenes yuxtapuestas que mostraban a los judíos ricos disfrutando de una vida de lujo mientras otros morían de hambre, la película fue utilizada por muchos historiadores, directores de cine y museos como testimonio de la vida en los guetos judíos. Cuarenta y cinco años después (1998), un investigador estadounidense y otro británico, buscando imágenes de archivo de los juegos olímpicos del año 36 en una archivo de las fuerzas aéreas estadounidenses, descubren dos cintas, también etiquetadas como “Das Ghetto” que incluían tomas repetidas y escenas descartadas de la primera película, se ven operadores de cámara y oficiales de las SS preparando la puesta en escena de cada acción, y además 9 minutos de filmación en color.
Utilizando este material, junto a los informes del comandante de las SS del gueto, los diarios del presidente del consejo judío (Judenrat), Adán Czerniakow, los diarios de la resistencia del gueto de Emanuel Ringelblum, testimonios de sobrevivientes del gueto y las transcripciones de las declaraciones como testigo en los juicios realizados en Alemania en los años 60 de uno de los camarógrafos contratados por los nazis (Willy Wist), Yael Hersonski crea un documental imprescindible y riguroso; moviéndose de manera metódica entre los rollos de las imágenes de archivo consigue retratar los diferentes niveles de la realidad histórica. Los testimonios confrontan las escenas del film y resultan fundamentales para contextualizar las imágenes, esto le permite demostrar el engaño cinematográfico escondido detrás de unas imágenes grabadas con una única finalidad: la propaganda nazi.
A Film Unfinished surge de una meditación sobre el hecho de que los culpables de los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial crearan un archivo que testimoniara el sufrimiento de sus víctimas. “La documentación sistemática de esos horrores ha cambiado definitivamente la forma en la que se ha representado la historia. Estas imágenes han sido utilizadas en muchas otras películas, y en muchos casos se las ha considerado como verdades históricas. Evidentemente esta fue una filmación realizada con fines propagandísticos, no sabemos por qué no se ha acabado el film, a pesar de ser material en bruto ha sido editado para ser utilizado con alguna finalidad, solamente podemos especular sobre sus intenciones. Contamos con una prueba bastante sólida basada en una anotación realizada por Josef Goebbels en su diario. Cuatro días antes de comenzar la filmación le dijo a Himmler: ahora que hemos decidido trasladar a los judíos hacía el este para la ‘solución final’, es urgente para el ministerio de propaganda realizar la mayor cantidad posible de filmaciones para ser utilizadas en la educación de las futuras generaciones del Tercer Reich. Todavía pensaban que ganarían la guerra. Con esta idea querían retratar la raza judía, que estaba destinada a desaparecer en pocos años. Evidentemente su intención era demostrar que era una raza corrupta e inmoral cuyas clases altas vivían una vida de lujos con total indiferencia hacia el sufrimiento, la pobreza y el hambre de su propio pueblo, sufrimiento causado por la ocupación nazi. Sin embargo es interesante destacar que incluso las escenas que aparentan ser documentales y no estar escenificadas como las escenas en la calle, si lo están. Es una técnica muy avanzada para el época. Durante muchas décadas, una vez finalizada la guerra, era mucho mas importante mostrar lo que había sucedido y no se cuestionaron las imágenes, ya que las imágenes de archivo no son ilimitadas. Lo que ha quedado es el 10% de lo filmado; el 90% de todo lo documentado por los nazis fue destruido los últimos días de la guerra. No se juzgó, era más urgente mostrarlo. Pero nadie se planteó seriamente el hecho de que las imágenes y el punto de vista con el que recordamos nuestra historia es el de los perpetradores y considero que cuando te planteas este hecho puedes identificar con mas claridad lo que ves. Como israelí he sido educada en la importancia de la memoria, del recordar. Yo no estuve allí, lo único que puedo recordar son las imágenes de archivo que he visto. Siempre he tenido la impresión, desde niña, que había algo en esas imágenes que no acababa de entender, que eran mucho mas complejas y tenían muchas mas lecturas y que no tenemos la formación suficiente para comprenderlas”.
“Es fundamental tener en cuenta que aproximadamente el 95% de las imágenes que existen del Holocausto y los guetos fueron tomadas por los perpetradores (los nazis), ya que eran los únicos a los que se permitía fotografiar o filmar durante la guerra, esto significa que las imágenes fueron tomadas desde su punto de vista y documentan lo que a ellos les interesaba documentar. Por lo tanto nuestra ‘memoria’, al menos la visual, y nuestra educación están basadas en retratos distorsionados de lo que ha sucedido, por lo que es imprescindible separar el punto de vista de la imagen, la manipulación cinematográfica de la realidad”.
El documental cuestiona puntos clave de la forma en que se ha creado la memoria visual del Holocausto. Nos lleva a replantearnos la forma de ver y comprender las imágenes que nos han llegado de esa época. La importancia de contextualizar lo que vemos y lo que asumimos como verdad. Es imprescindible tener en cuenta la importancia que daban los nazis a la propaganda y a las imágenes. Ya en su libro “Mein Kampf” escrito en 1926, Hitler abogaba por el uso de la propaganda para difundir el nacional-socialismo, el racismo y el anticomunismo. Una de sus primeras medidas al asumir el poder fue implementar un sistema de propaganda y designa a Josef Goebbles como responsable máximo del ministerio de información y propaganda.