Huellas secretas de Sefarad. Galicia III: las estrategias de supervivencia del criptojudaísmo

SOÑANDO SUEÑOS, CON JOSÉ IGNACIO CARMONA – «Utilizaban el sonido de los carros o vacas de bueyes; adaptaban esa oración a la métrica de sus rezos o del Shemá al monótono traqueteo del carro». «Los judíos gallegos no vivieron encerrados en guetos fortificados; tendían a agruparse en calles gremiales, compartían espacios cotidianos». «Los criptojudíos se dieron cuenta de que el O Entroido (el Carnaval) caía casi siempre en fechas cercanas a Purim y aprovechaban los días de disfraz, máscaras y descontrol pagano para reunirse en secreto». 

«Tanto importante es el patrimonio tangible -lo que queda en las juderías, cementerios o documentos- como el patrimonio intangible de estas pequeñas cosas»., reflexiona José Ignacio «Iñaki» Carmona al desvelarnos los ingeniosos recursos del criptojudaísmo gallego -«Los criptojudíos adoptaron el hórreo como un escondite ideal para sus alimentos kosher» -para preservar su fe y sus costumbres en la clandestinidad.

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