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‎17 Elul 5779 | ‎17/09/2019

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“La ciudad sin judíos”, sobre la novela de Hugo Bettauer (1924)

“La ciudad sin judíos”, sobre la novela de Hugo Bettauer (1924)

SHÉKET: JUDÍOS EN EL CINE MUDO, CON MIGUEL PÉREZ –

Bajo el prisma de una sátira feroz del antisemitismo en Europa, ‘La ciudad sin judíos’ se convirtó en un trágico aviso de lo que sucedería con la llegada de Hitler al poder en la Alemania de 1933. La película, estrenada en 1924, se basa en la novela homónima del muy recomendable escritor Hugo Bettauer, autor austriaco de origen judío que moriría un año después de que la película llegara a las salas asesinado a tiros precisamente por un antiguo miembro del partido nazi. Cabe destacar que el filme permaneció desaparecido durante más de 80 años, hasta que fue recuperado en un mercado de París en 2014 y sometido a una excelente restauración que hoy nos permite visionarlo en diferentes idiomas y con una calidad visual muy apreciable.
La novela, y en consonancia la película, describe la expulsión de la población judía vienesa mediante un decreto del Parlamento que trata así de salvaguardar la economía y «el talento ario» de la ciudad. Previamente, los antisemitas han ganado las elecciones, lo que les permite efectuar los cambios legislativos necesarios para llevar a cabo su medida. Una parte importante de la población lo festeja en la creencia de que sus vecinos judíos son los causantes del desempleo y el deterioro económico de la ciudad. Sin embargo, una vez expulsados y con el paso del tiempo, esta cae en su peor depresión económica, los bancos se hunden, las empresas cierran y la actividad financiera se detiene. Todo ello hará que los ciudadanos reclamen el regreso de la población judía para salvar la situación. En medio de la narración se cruzan personajes y microhistorias que hablan de la intolerancia, la envidia, los intereses políticos y la avaricia, creando un mosaico humano y social que hoy en día continúa impresionando por su crudeza, aún en una obra vestida de mordaz sátira y con irónico humor.
Evidentemente, ni Hitler ni el movimiento nazi eran en 1922, cuando el libro se publicó en varios idiomas, la aberración que sembraría el infierno en Europa una década más tarde. Pero no cabe duda del carácter profético de la obra ni de la capacidad de análisis de Hugo Bettauer sobre la sociedad y la política centroeuropeas de principios del siglo XX. Hay detalles del libro que inquietan: la rapidez con la que la masa puede llegar a la inhumanidad, la irreflexión y el poder cruel de los mensajes básicos y hasta escenas tremendas como la de la expulsión de los judíos en trenes. Indudable el perfil visionario del escritor que, en cualquier caso, busca con ‘La ciudad sin judíos’ hacer una llamada a la tolerancia y la reflexión. Nada que ver con la trágica realidad posterior.
De la traslación al cine se encargó el realizador H. K. Breslauer, director austriaco que tuvo una rápida y prolífica carrera previa como actor, guionista y productor en más de cuarenta películas antes de enfrentarse a la obra de Bettauer. Precisamente, el cineasta fue una de las últimas personas que colaboró con el escritor antes de que éste fuera asesinado en 1925. Bettauer, activo periodista, había sido sometido poco antes a una intensa campaña de ataques por parte de la extrema derecha.
El filme traduce en imágenes espectaculares y sumamente inquietantes escenas y hechos que en la novela pasan más desapercibidos. A destacar el tratamiento volumétrico de los personajes, el manejo de la luz y el encuadre, destinados a reforzar la gestualidad de los intérpretes, la mayoría de ellos muy reconocidos en el cine alemán de la época. Por contra, el realizador omite algunos detalles, datos y referencias del libro que ayudaron a ‘suavizar’ la película de cara a la censura y la clase política de la época. De hecho, Viena pasa a llamarse Utopía y otros elementos de la obra desaparecen, básicamente ante la seguridad de que la película nunca hubiera sido estrenada de conservar toda la mordacidad inicial. Aún así, ni la película ni muchos de los implicados tuvieron un buen destino. Al asesinato del escritor, se suma el ostracismo al que fue relehado Hans Karl Breslauer. Nungún estudio volvió a contratarle y murió en la pobreza en los años 60. Ida Jenbach, la escritora que le ayudó a hacer el guión a él y a Bettauer, fue deportada a un gueto. Y llama la atención el caso de Hans Moser, actor alemán que interpreta a un antisemita en ‘La ciudad sin judíos’, y que se negó a divorciarse de su esposa judia durante el III Reich. Con la película, ya se sabe lo que pasó: desapareció durante casi cuarenta años. Y hasta su restauración en 2017 se hizo gracias a la colaboración de pequeños mecenas, ya que ninguna institución quiso financiarla. Hoy, es una joya a conservar que debería ser de obligada visión para cada nueva generación. Por respeto y honor.

Ficha técnica:
Título: “La ciudad sin judíos” (Die Stadt ohne Juden)
Año: 1924
Duración: 80 min.
País: Austria
Director: H. K. Breslauer
Guión: H. K. Breslauer, Ida Jenbach
Música: Saunders Kurtz
Fotografía: Hugo Eywo
Reparto: Johannes Riemann, Hans Moser, Karl Tema, Anny Miletty, Eugen Neufeld, Ferdinand Mayerhofer, Mizi Griebl, Hans Effenberger, Gisela Werbisek, Armin Berg, Sigi Hofer, Armin Seydelmann
Productora: H. K. Breslauer-Film
Año: 1924
Duración: 80 min.
País: Austria
Género: Drama