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‎20 Nisan 5779 | ‎24/04/2019

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La FCJE otorgó el Premio Senador Ángel Pulido al rey Felipe VI

La FCJE otorgó el Premio Senador Ángel Pulido al rey Felipe VI

NUESTRAS COMUNIDADES – Isaac Querub (cuyo discurso incluimos), Presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) ha entregado este lunes el Premio “Senador Ángel Pulido” a SM el Rey Felipe VI por el apoyo continuo e inequívoco que la Corona ha prestado al renacimiento del legado judío y sefardí en España y en el mundo, así como a la mutua amistad entre los pueblos de España e Israel. En esta entrevista nos habla de ello, así como del balance de su gestión en los últimos ocho años. A continuación, reproducimos el discurso que pronunció:

“Majestad,
Dice el Rey David, en su salmo 15: ‘ADONAY ¿MI YAGUR BEOHALEJA?, ¿MI YISHKON BEHAR KODSHEJA? (Oh D-os, ¿Quién merece ser invitado a Tu Morada?, ¿Quién habitara en Tu Templo? El hombre recto que obra con justicia y se atiene a la verdad. El hombre que no calumnia ni daña al prójimo, El hombre que rechaza el mal y honra a D-os. El hombre que cumple con su compromiso2.
El premio Senador Ángel Pulido es la distinción más importante que entregan los judíos españoles. Reconoce la labor de personas o instituciones que han destacado por su contribución al desarrollo de las comunidades judías en España y en el mundo hispánico, por la recuperación del legado sefardí, por la defensa de la libertad de conciencia y el pluralismo religioso, por la lucha contra el antisemitismo y por el trabajo a favor del acercamiento entre España e Israel.
Ángel Pulido fue uno de los más destacados parlamentarios y personajes de la vida política española durante la Restauración. Senador, doctor en medicina y escritor, Ángel Pulido Fernández tuvo su primer contacto con los judíos sefardíes en 1893, cuando viajaba en un barco de vapor por el Danubio. Poco tiempo después, comenzó a trabajar intensamente en el acercamiento entre los descendientes de los expulsados en 1492 y el pueblo e instituciones españolas.
La historia del último siglo en España y en el mundo sefardí no se puede entender sin la figura del Senador Ángel Pulido y su libro “Españoles sin Patria”. Sin embargo, tampoco podemos entender esa historia de reconciliación y de futuro, Señor, sin el impulso decidido de la Corona de España. El Rey Alfonso XIII apoyó, en 1915, que el profesor jerosolimitano Abraham Yahuda fuera nombrado profesor de lengua y literatura rabínica en la Universidad Central de Madrid. Bajo su reinado, los sefardíes del norte de Marruecos obtuvieron el estatuto de protegidos y, en 1924 se promulgó el Real Decreto que reconocía el derecho de los sefardíes a obtener la nacionalidad española. Un Real Decreto que fue la base legal para que un selecto grupo de diplomáticos españoles salvaran miles de vidas judías inocentes durante el Holocausto, la Guerra de los Seis Días y la Guerra de los Balcanes.
España, Señor, siempre ha estado presente cuando los sefardíes han estado en peligro durante el siglo XX. España siempre sintió que tenía una responsabilidad para con sus antiguos súbditos desde que el 6 de febrero de 1860 las tropas del general O’Donnell tomaran Tetuán y fueran recibidas al grito de ¡Viva la Reina de España! Los sefardíes, por su parte, por boca del representante de los sefardíes de Grecia, Isaac Alshen Saporta, en 1916, en el Ateneo de Madrid, dijeron “españoles fuimos, españoles somos y españoles seremos”. La restauración de la Monarquía Parlamentaria en 1975 continuó esa labor en la persona de vuestro padre, Su Majestad el Rey Juan Carlos I, por el que los judíos españoles sentimos un afecto especial. En 1986, España e Israel establecen relaciones diplomáticas, abriendo un nuevo horizonte de amistad y colaboración entre dos pueblos antiguos.
En este sentido, en 1990, las Comunidades Sefardíes recibieron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, a manos del Jajam Gaón, Gran Rabino de la Federación Sefardí Mundial y Comendador de la Orden de Alfonso X el Sabio. El acta del jurado del aquel premio las reconocía, saldando así una deuda histórica, como “parte entrañable de la gran familia hispánica, que salieron de la Península Ibérica hace quinientos años con las llaves de sus casas en las manos“. Y concluía: “Lejos de su tierra, los sefardíes se convirtieron en una España itinerante, que ha conservado con inigualable celo el legado cultural y lingüístico de sus antepasados”. En el discurso de agradecimiento, pronunciado en judeo-español, el Rabino Solomon Gaón dijo: ‘De todas las Diasporas en qualas bivian dispersos el pueblo de Israel solamente in Espania se creó una época de oro. No komo in las otras Diásporas, en Espania los Djidios no eran considerados como una menoría estranjera pero como una parte integral y buen integrada en el país Iberiano’.
Dos años más tarde, vuestro Padre, Señor, visitó la Sinagoga de Madrid el 31 de marzo de 1992, conmemorando los 500 años del Decreto de Expulsión y marcando el camino hacia la reconciliación completa mediante las siguientes palabras: ‘Sefarad no es ya una nostalgia, sino un hogar en el que no debe decirse que los judíos se sientan como en su propia casa, porque los hispano-judíos están en su propia casa’. Lo que importa no es la contabilidad de nuestros errores o aciertos, sino la voluntad de proyectar y analizar el pasado en función de nuestro futuro’. La Corona siempre ha considerado a los sefardíes como unas de las ramas primigenias de la nación española, una nación varias veces centenaria que se enriquece en su diversidad. Una nación de la que los sefardíes nos sentimos muy orgullosos de pertenecer y a la cual le deseamos el mejor de los destinos.
En el año 2007, la Fundación Príncipe de Asturias entrego el Premio a la Concordia a Yad Vashem, institución judía e israelí con sede en Jerusalén, que representa la memoria de las víctimas de la Shoa y nos recuerda la valentía de los Justos entre las Naciones, como la de varios diplomáticos españoles, a quienes mencionamos anteriormente, que arriesgaron su vida por salvar vidas judías. El rescate de miles de judíos de los campos de concentración llevado a cabo por diplomáticos españoles es una de las páginas más nobles de la historia de España y de la historia de los sefardíes. Los judíos españoles, fieles a nuestra identidad y a nuestras raíces, esto es a la Torah y a la Tierra de Israel, y los sefardíes de todo el mundo, estamos y estaremos por ello, eternamente agradecidos.
Vuestra Majestad ha reivindicado el legado sefardí en España y ha prestado un apoyo decisivo para que los sefardíes puedan volver a optar, por derecho, a ser españoles.
Vuestra Majestad ha sido, en suma, un baluarte esencial en un proceso que culminó con esas hermosas palabras que nos brindó, el 30 de noviembre de 2015, en el Palacio de Oriente, con motivo de la sanción de la Ley 12/2015 de 24 de junio en materia de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España: ‘¡Cuánto os hemos echado de menos! ¡Cuánto os hemos echado de menos!’. Como bien sabe, Señor, los sefardíes conservamos el recuerdo de un país al que fuimos incapaces de dejar de amar. Hemos sido fieles a España, a sus costumbres y a sus instituciones. El estigma del pasado no ha sido suficiente para que caigamos en el rencor o en la ira. El amor por Sefarad siempre ha vencido al miedo.
Y todo esto ha sido posible porque la Providencia ha puesto en nuestro camino a personas sensibles y amables que han comprendido nuestra manera de ser y han contribuido a respetarla. Uno de ellos tiene nombre propio como ciudadano, se llama Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia y, además, estamos orgullosos de que sea nuestro Rey. Por todo ello, en nombre de la Federación de Comunidades Judías de España, de acuerdo con la resolución adoptada por unanimidad por la Comisión Permanente en el año 2016, y de los judíos y sefardíes de España y del mundo, es un inmenso honor entregarle el premio Senador Ángel Pulido 2018″.