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‎17 Heshvan 5780 | ‎15/11/2019

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La modernidad en Ashkenaz (2ª parte): el lento retorno a los lugares de los que fueron expulsados

La modernidad en Ashkenaz (2ª parte): el lento retorno a los lugares de los que fueron expulsados

MILÍM: LA HISTORIA DE LAS DIÁSPORAS, CON ALICIA BENMERGUI – En su mayor parte, las condiciones en Austria y las tierras de Bohemia se parecían a las de los estados alemanes. Desde el siglo XIV, la hostilidad de los burgueses y la predicación antijudía por parte del clero crearon una atmósfera dura, y muchos judíos de estas tierras emigraron hacia el este, o dejaron pueblos y se reasentaron en áreas rurales, lo que determina la existencia de judíos que mantienen un estilo de vida campesina, como fue el caso de aquellos que plantaban viñas, elaboraban vino. En la historia húngara parece ser que los judíos fueron los primeros en elaborar el más húngaro de los vinos, el Tokay, o había otros que se dedicaban a la venta de granos o eran tratantes de ganado, de caballos especialmente. En el siglo XV, los judíos fueron expulsados de Viena. Algunas familias, sin embargo, continuaron residiendo allí ilegalmente en el siglo XVI. De hecho, la comunidad se expandió notablemente bajo Rudolf II (1576-1612). Aunque en 1624 el emperador Fernando II confinó a los judíos de Viena en un gueto, la comunidad siguió creciendo. En 1648 absorbió a algunos de los refugiados de las masacres de Jmelnitski en Polonia, incluido el renombrado erudito rabínico Shabbetai Sheftel Horowitz. Pero a mediados del siglo XVII, la hostilidad popular llevó al emperador Leopoldo I a expulsar nuevamente a los judíos de Viena: a los judíos más pobres en 1669 y a los ricos, cuyas propiedades fueron confiscadas, al año siguiente. Sin embargo, en este período de construcción del estado, la necesidad en la corte de servicios que los judíos estaban en mejores condiciones para proporcionar, condujo a la admisión de unos pocos judíos “tolerados”, que pagaron una gran suma por el privilegio de establecerse allí con sus hogares y empleados. Los cortesanos ricos que dominaron la comunidad de Viena, destacando entre ellos Samuel Oppenheimer y Samson Wertheimer, hicieron de Viena un centro neurálgico para los judíos de las tierras de los Habsburgo.
En el período moderno temprano, la judería de los Habsburgo estaba confinada a las tres tierras de la Corona de Bohemia: Bohemia, Moravia y Silesia. En esas regiones, como en otras partes de Europa Central, el siglo XVI trajo privaciones y expulsiones, con una expulsión formal de las ciudades de la corona en 1541 (a excepción de Praga, donde permanecieron algunas familias). A fines del siglo XVI, la mitad de los judíos de Bohemia vivían en Praga. En Moravia y Silesia, la vida de la ciudad judía fue apoyada por la actividad de judíos ricos que suministraban materiales de guerra a los gobernantes, desarrollaban la industria y el comercio internacional, y se exponían a la cultura europea. Gran parte de la población judía, sin embargo, estaba dispersa en pueblos y aldeas rurales bajo el gobierno de nobles locales, donde se dedicaban al comercio a pequeña escala. La judería de Praga alcanzó una posición de considerable importancia en la última parte del siglo XVI, particularmente bajo el gobierno del emperador Rudolf II, cuya corte fue una de las más brillantes de Europa en apoyar la ciencia y las artes. Florecieron las imprentas hebreas de Praga y entre sus residentes se hallaban varios eruditos destacados, entre ellos R. Judah Loew b. Bezalel (el “Maharal”), de quien las leyendas dicen que fue quien creó al Golem, y David Gans. Durante la Guerra de los Treinta Años (1618-48) y, sin embargo, las condiciones de la vida judía empeoraron en todas las tierras de Bohemia. Por otra parte, lentamente los judíos de Alsacia retornaban a las tierras que habían habitado antiguamente; lo hacían preferentemente en aldeas o pequeños villorrios donde se sentían más protegidos. La vida por aquellos tiempos y más tarde también, era bastante insegura para los judíos europeos. Y esta historia continúa…