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‎13 Tammuz 5779 | ‎16/07/2019

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Los orígenes de Ashkenaz (11ª parte): un viaje a través de los siglos y el milenio para contarnos sobre su pasado

Los orígenes de Ashkenaz (11ª parte): un viaje a través de los siglos y el milenio para contarnos sobre su pasado

MILÍM: LA HISTORIA DE LAS DIÁSPORAS, CON ALICIA BENMERGUI – Hay testimonios arqueológicos de la muy antigua presencia judía en Colonia, en el antiguo Imperio Romano y luego en el Imperio Sacro Romano Germánico. Con parte de este texto, publicado en Milím Cultural, intentamos trasmitir una imagen llena de vida sobre la existencia cotidiana de los judíos ashkenazíes en la Edad Media. De todos modos, esto será sólo una parte de toda una historia que intentamos explicar para aquellos que no estén familiarizados con el tema, para que puedan comprender que parte de su pasado puede haber estado también aquí.
Una fuente de primera mano como lo es el Museo Judío de Colonia nos informa que los judíos han vivido en la provincia de la Baja Germania desde fines del primer siglo de nuestra era. En el siglo IV constituían una comunidad grande y significativa. En el año 321 el emperador Constantino el Grande autorizó a los judíos a residir allí y que hubiera judíos en el senado. Estos judíos estaban autorizados a participar del “Cursus Honorum”, pues el cargo de senador era honorífico en el Imperio Romano y había que poder pagar por tener ese cargo.
De esta muy antigua comunidad y de parte de su historia dan cuenta las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el centro histórico de la ciudad de Colonia y que serán exhibidas en un museo que tiene la intención de ser uno de los más fascinantes de la historia judía y medieval de Europa. Allí estarán los restos de la vida cotidiana de la judería de Colonia, de lo que quedó de la antigua sinagoga, medallones antiguos, dados de marfil, mármol y arcilla, huesos de animales (que informan sobre los hábitos alimentarios de los judíos de esa época.) Se ha encontrado una mikvé, un baño ritual para las mujeres que se hallaba en un sitio adyacente a la estructura de la sinagoga de la época carolingia. Con muy sofisticados equipos científicos pudieron demostrar que estuvo en uso continuo durante mil años. En algún momento entre 1267 y 1349, Samuel Bar Zelig grabó su nombre en la bimá (la plataforma desde la cual el cantor dirige la oración y lee la Torá) de la sinagoga local. Ahora los arqueólogos llaman Samuel a esta manera de garabatear los antiguos grafitis que hallaron y que es sólo una de las innumerables reliquias que eran y actualmente están todavía siendo halladas en estas excavaciones. Se han encontrado pizarras que fueron utilizadas básicamente como un bloc de notas de la comunidad judía antes de 1349. Es posible que el texto más antiguo del mundo escrito en ídish haya sido encontrado aquí. La pizarra parece contener un cuento sobre un atrevido caballero, escrito en un ídish temprano con letras hebreas. “Nuestro experto en estudios judíos que está trabajando con esto, está muy emocionado”, dijo un funcionario del museo. “Esto es algo realmente asombroso: en la Edad Media, las sinagogas eran frecuentemente usadas como aulas. En esta casa de oración en particular, en el corazón de Europa, los niños aparentemente treparon en las sillas y las mesas para escribir sus nombres siempre que podían”. “Al parecer, los niños estudiaban y jugaron allí, y evidentemente también se divertían en el lugar”, dijo un arqueólogo del municipio de Colonia.
Se han encontrado más de 700 fragmentos de la antigua sinagoga, que permiten a los arqueólogos reconstruir la bimá. “Probablemente fue creada hacia 1280 por los trabajadores franceses que trabajan en la catedral de Colonia, lo que hace de esta bimá un testimonio único de la cohabitación de judíos y cristianos en ese momento”. Las excavaciones, justo en medio de la plaza del ayuntamiento de la ciudad, generan un enorme interés en el público. Los hallazgos, muchos de los cuales serán mostrados al público, muestran la dolorosa historia de persecución, según Trier, director del museo. “Tenemos piezas del mobiliario de la sinagoga que demuestran los daños que sufrieron con la quema y devastación, el asesinato y la destrucción total de un barrio”, dijo. Además fueron halladas pizarras quemadas en las hogueras del pogromo. Los arqueólogos también desenterraron monedas que fueron claramente ocultadas por sus propietarios cuando se disponían a escapar de la multitud enfurecida. Un pendiente de oro adornado fue escondido por sus dueños justo antes del pogromo de 1096, durante la Primera Cruzada. Fue redescubierto sólo ahora y ocupará un lugar prominente en el nuevo museo.
El museo no ocultará los lados oscuros de la historia, pero también mostrará el nivel de convivencia pacífica que prevaleció en otros tiempos, dijo Trier. “Durante años, muchas décadas, siglos, la comunidad judía era una parte vibrante de esta ciudad”. En el museo, los visitantes podrán ver las ruinas reales de las casas donde vivían las familias judías medievales. Más que eso, aprenderán mucho sobre las familias que vivían allí: sus nombres, cómo vivían y cuáles eran las profesiones que tenían. “Encontramos listas escritas en una pizarra, con nombres y pagos pendientes de una panadería”, contó el arqueólogo Wiehen, dando sólo un ejemplo de los muchos hallazgos que ilustran sobre la vida judía medieval en Colonia.
Un artefacto particularmente interesante, desenterrado cerca de la antigua sinagoga, es una tableta de piedra con una inscripción en hebreo que, en el exterior, parece totalmente normal. Dice así: “Esta es la ventana por la que las heces deben ser sacadas”. La tableta fue colocada encima de una ventana tapiada en el sótano de Lyvermann House, que fue construida alrededor de 1266 y pertenecía a una familia judía adinerada que vivía muy cerca de la sinagoga. El prof. David Assaf de la Universidad de Tel Aviv dijo que “nunca se había encontrado en ningún sitio una inscripción grabada tan graciosa, ni antes ni después..”. También dijo que la inscripción es además significativa porque demostró que el hebreo era una lengua viva entre los judíos medievales. Y esta historia continuará…