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‎17 Iyyar 5779 | ‎22/05/2019

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Marzenna Adamczyk, Embajadora de Polonia en España

Marzenna Adamczyk, Embajadora de Polonia en España

EL MICRÓFONO DE ALICIA PERRIS – Todo un privilegio y un verdadera desafío acudir a la legación diplomática polaca en Madrid para entrevistar a su máxima responsable, una personalidad mediática, divertida, valiente, icónica, que no conoce el miedo, porque nunca responde a ningún medio de comunicación diciendo “esa pregunta no la voy a contestar”. Profesora de Hispánicas en la Universidad de Varsovia, engalanada con un español de relumbre, desde 2016 es la actual embajadora de Polonia en España y Andorra; anteriormente ocupó el mismo cargo en Cuba (2007-2010) y fue cónsul general de Polonia en Barcelona (2010-2013).
Con una población actual de casi 40 millones de habitantes, polo turístico, Polonia, mil años de historia, tuvo antes de la Segunda Guerra Mundial casi 3 millones de judíos, de los que quedaron menos de un 8% al terminar la contienda, muchos de ellos volcados al exilio de un lugar que fue también su patria. Con tantos años de historia compartida con Europa y los hebreos, asistió a cambios de población, guerras, migraciones, secuestro de libertades e identidades, cambios de fronteras. Fue rehén de poderosos, defensora de caídos y minorías, pero conserva ante el mundo el estigma de haber visto, a su sombra, erguirse a manos del invasor alemán, los campos de concentración más renombrados de la historia, Majdanek, Sobibor, Auschwiz-Birkenau, Treblinka, Belzec o Chemno, el gueto de Varsovia y el de Lódz, mientras alumbraba a científicos como Marie Curie, Nicolás Copérnico, músicos como Penderecki, Chopin, Rubinstein, pintoras como Tamara de Lempicka, cineastas como los hermanos Warner, Samuel Goldwin, Roman Polanski, Lee Strasberg, Holland o Kieslowski. Borowczyk, el director de Los cuentos inmorales, actrices del cine mudo como Pola Negri, un Papa, deportistas como Wielicki, escritores como Sinkiewickz (Quo Vadis?), Conrad o Isaac Bashevis Singer, el autor de Shosha, que ganó el premio Nobel de Literatura (1978) por su obras en ídish, un idioma afectivo, emocional, que se desarrolló junto con el polaco, en un abanico de poblaciones que aparte de la judía, habita siempre muchas geografías. Polonia es hoy una república democrática, miembro de la UE desde 2004, potente, llena de proyectos, el país que cuenta con más Justos Entre las Naciones por Yad Vashem. El 11 de noviembre, hace unos días, conmemoró el Día de su Independencia, la misma fecha, en que el Armisticio, en Compiègne, hace 100 años, cerró en falso y clausuró temporalmente, el conflicto de la Gran Guerra y sus desastres.
A Marzenna Adamczyk se la encuentra en los programas de televisión hablando de cualquier tema referente a su país o a Madrid, que le encanta, con un refranero más poblado que el de Sancho e igual de intuitiva e inteligente que el personaje de Cervantes, inaugurando la Exposición de Auschwitz en la capital, muy formal, mientras en otro momento, asiste, más distendida, a la sala Réplika o al Teatro de La Zarzuela, para acompañar a Piotr Beczala, en un recital memorable. Con su naturalidad habitual, esto fue lo que le contó al Micrófono de Alicia Perris para Radio Sefarad.
Alicia Perris