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‎19 Tammuz 5784 | ‎25/07/2024

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Tango (ídish) que me hiciste mal

Tango (ídish) que me hiciste mal

MÚSICA ÍDISH – El tango, la música de los burdeles y barrios bajos del Río de la Plata, prendió como un reguero de pólvora a inicios del siglo XX por toda Europa. El exótico estilo de las lejanas pampas sudamericanas pronto fue adoptado en países tan lejanos geográfica y culturalmente como Francia (que inventó su propia versión del tango apache), Finlandia (donde hoy día es considerado género de canción nacional) o Japón. Los judíos, fuera cual fuese su lengua entonces, idish, judeoespañol o árabe, tampoco resultaron inmunes al erótico y dulce veneno del dos por cuatro. En este programa oímos desde el inicio Aj nem mij liber en la voz del berlinés Karsten Troyke, y después al polaco Benzion Witler y su tema Libste: “amad, mi corazón te pertenece. Aunque el mundo se llene de flores, sólo tengo ojos para ti”. Melodías populares como Garufa fueron reescritas en el judezmo de los sefardíes turcos y desde los años 30 no faltaron piezas compuestas desde su concepción en idish, como el siguiente Vu iz dain shmeijl (Dónde está tu sonrisa), compuesta en el Buenos Aires de 1943 por Jeremia Ciganeri con letra de Abraham Szewach, que nos trae Lloica Czakis junto al piano de Gustavo Beytelman y la viola de Juan Lucas Aisemberg. Reglón aparte merece el aporte de los judíos al tango rioplatense, que evocaremos en otro programa. Tampoco abordaremos esta vez los tangos que acompañaron a los destinados a morir en los infiernos del Holocausto, sino solamente las canciones en idish que nacieron iluminadas por un género que desbordó las orillas de su cuna para hacerse universal. Podremos oír, por ejemplo, Harts main (Mi corazón) de Dunayevski y Moshe Sachar, cantado por Karsten Troyke que guarda una inconfundible similitud en el estribillo con el popular y antes mencionado tango Garufa. Estas melodías, como el título de este programa, parafraseando el popular adagio “tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero”, apuntan a las entrañas. Tangos que, saltando las barreras idiomáticas imposibles del lunfardo que lo parió, se adueñan de las noches de Berlín, Varsovia o Budapest, muchas veces en los dedos de músicos judíos. No es éste el siguiente caso: Ij ob ij dij tsufil lib (Te quiero demasiado) por el sexteto italiano Dastrani taraf. Shmerke Kaczerginski compuso el tango Friling (Primavera) mientras estaba en el gueto de Vilna (en la actual Lituania), antes de incorporarse a las filas de los partisanos y posteriormente emigrar (¿casualidades del destino) a la cuna del género, Argentina, que suena otra vez en la voz de Lloica Czakis. Como despedida Karsten Troyke y su “Tango margarita”.