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‎11 Kislev 5779 | ‎19/11/2018

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“El señor Ibrahim y las flores de Corán (Monsieur Ibrahim et les Fleurs du Coran)” (2003), de François Dupeyron (Francia)

FILMOTECA, CON DANIELA ROSENFELD – Guion: François Dupeyron, Eric Emmanuel Schmitt, basado en la novela y obra teatral de Eric Emmanuel Schmitt. Reparto: Omar Sharif, Pierre Boulanger, Gilbert Melki, Isabelle Renauld, Lola Naymark (Myriam), Anne Suarez, Mata Gabin, Céline Samie, Isabelle Adjani, Eric Caravaca. Premios: Premio del Público al Mejor Actor, Festival de Venecia, 2003. Premio César 2004 al Mejor Actor

François Dupeyron nos cuenta la historia de Momo. Durante el comienzo de los años 60 en París, que como gran parte de Europa era una explosión de vida, todo estaba cambiando y la ciudad se llenó de una energía que prometía cambios culturales y sociales. En este trasfondo, en una vecindad de clase obrera, Momo, un joven judío, conoce a un viejo musulmán, Ibrahim. Momo es un adolescente, cuya madre murió y fue abandonado por su padre. Sus únicos amigos son las prostitutas de la calle que le tratan con verdadero afecto. Momo compra los comestibles en la tienda del señor Ibrahim, un silencioso y exótico hombre que ve y sabe más de lo que revela. Ibrahim se convierte en el mejor amigo del joven y juntos comienzan un viaje hacia el corazón de Turquía, país natal de Ibrahim, al que da vida un imponente Omar Sharif, que cambiará sus vidas para siempre.
Sin ser una obra maestra, la historia de amistad de dos personajes completamente diferentes entre si (uno joven y judío, el otro viejo y musulmán), pretende ser un mensaje de esperanza en un mundo en el que las diferencias como la edad, la religión y la raza, entre otras, separan a la gente aún antes de conocerse. También puede considerarse un acierto del director el no hacer hincapié en el aspecto religioso, y sí en la relación mentor-discípulo que se crea entre los protagonistas. En esta relación, el adolescente aporta juventud y alegría a la vida de Ibrahim, mientras que el musulmán regala a Momo la sabiduría que le dan los años vividos.
La película está planteada de manera intimista, cargada de primeros planos que nos acercan al universo interior de ambos personajes, al que se intercala el evocador y casi mágico paisaje turco. Trata temas conflictivos como el racismo y la religión con mucha naturalidad y sencillez, además de brindarnos un retrato socio cultural del Paris de los años 60 ambientado de una manera fidedigna y precisa. Un retrato lleno de ternura y comprensión dentro de un marco narrativo tremendamente respetuoso con todos los personajes, y que además cuenta con una magnífica banda sonara a cargo de autores tan dispares como Chuck Berry o Mozart y unas impresionantes interpretaciones.