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‎10 Iyyar 5784 | ‎18/05/2024

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«Coraje de madre» de George Tabori, con Pere Ponce

SHOÁ AHORA  – El húngaro George Tabori «fue uno de los grandes dramaturgo del siglo XX». Lo afirma el más importante autor teatral contemporáneo, Juan Mayorga, y también el gran actor Pere Ponce, que interpreta a Tabori en Coraje de madre.

George Tabori representado por primera vez en castellano (lo fue anteriormente en catalán)  en un encuentro teatral que para Pere Ponce ha sido «todo un descubrimiento, se trata de un autor sorprendentemente contemporáneo en su discurso y en su teatralidad absolutamente vanguardista». Es «una obra  vital, un ejemplo de maestría, de plena actualidad, de un autor- continúa Ponce-  a reivindicar» y que podemos disfrutar hasta este 19 de marzo en el madrileño Teatro de la Abadía. Coraje de madre volverá en  enero de 20244. 

Es Coraje de madre, apunta Pere Ponce, «un teatro testimonial que abre la ventana al humor, a la ternura, un teatro de denuncia (hacia los que miraron hacía otro lado), un  canto de amor a la madre (sobreviviente de la Shoá) y también un testimonio de la «culpabilidad» del superviviente». Rompiendo la cuarta pared, humanizando a los personajes, George Tabori  nos hace partícipes y cómplices para confrontarnos con lo que sucedió para que no se repita. 

 

Teatro de La Abadía. George Tabori fue uno de los grandes dramaturgo del siglo XX. Nacido en Budapest, huyendo de los nazis se instaló en Londres y luego en Estados Unidos, donde escribió guiones de cine. Luego regresó a Europa, a Alemania, donde desarrolló la mayor parte de su trabajo teatral y recibió importantes distinciones como el premio Georg Büchner y la Cruz Federal al Mérito. Falleció en 2007.

En Coraje de madre, Tabori relata cómo su madre, Elsa Tabori, (interpretada por Isabel Ordaz)  se salvó de ser deportada a un campo de exterminio. La propia madre corrige una y otra vez la versión del hijo para matizar los detalles. Y así vemos lo difícil que es contar ciertas cosas que no se pueden contar y que, sin embargo, deben ser contadas.

La dirección escénica de Helena Pimenta es un aval para que este texto, que se mueve entre registros contradictorios, llegue con la dimensión adecuada al espectador: con emoción, ligereza, vitalidad, respeto, empatía.