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‎1 Tammuz 5782 | ‎30/06/2022

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El derecho a ganar

El derecho a ganar

LA PALABRA – Como en otras ocasiones, me gustaría regodearme en torno al complejo y desconcertante mundo de los significados en hebreo: esa antigua lengua semítica en la que las palabras suelen construirse en torno a un andamiaje de pocas letras como la raíz compuesta por Záyin (pronunciar como la S en “rose” en francés o inglés) – Jaf (que, según el contexto gramatical puede pronunciarse como J o como K). De ella obtenemos una palabra breve en pronunciación y múltiple en sinónimos en español y otros idiomas: ZaJ, puro, limpio, sin impurezas, claro. En femenino, este adjetivo adquiere no sólo una vocal final sino que endurece la segunda letra raíz, siendo el resultado ZaKá, como en la llamada tefilá ZaKá, la oración para limpiar el alma en Yom Kipur antes del rezo de Kol nidrei.

En el plano moral y jurídico, nos encontramos con ZaKai y ZiKui, respectivamente libre de pecado y veredicto de inocencia proclamado por un juez basándose en el derecho (ZeJút) que le asiste y del que es merecedor. Tan a su favor es el resultado que también se denomina así el dinero que le corresponde, que se ha ganado, por su trabajo o por cualquier otra circunstancia, incluso la suerte en una lotería: el afortunado o afortunada en el casino ganan (ZoJé o ZoJá) un premio, mientras que ZiKui también significa, en temas impositivos, las deducciones que pueden aplicarse para pagar menos (en definitiva, otra forma de ganar). Expresiones famosas en torno a esta raíz son, por ejemplo, “ZoJé bearijut yamím”, gana en longitud de días, vive mucho tiempo; “ZaJá min hahefker”, ganó sin esforzarse por conseguirlo; o el deseo habitual de cumpleaños “tiZKé la shaním rabot”, que merezcas vivir muchos años. Como otras raíces de dos letras, puede incrementarse para dar un nuevo giro semántico duplicando alguna o ambas letras: así ZaJuJ refuerza la idea de puro y cristalino que termina por dar nombre al transparente vidrio (ZJuJit) y a algo de la máxima calidad de pureza, ZaJZaJ.

Estos días de recuerdo de los horrores del Holocausto parecen lo más alejado de cualquiera de estos significados, con la total impureza de las almas, el castigo a los inocentes, la total ausencia de derechos y lo contrario de la transparencia humana. Sin embargo, si buscamos una tercera letra “final” a la raíz de doble letra que nos ocupa, el hebreo nos proporciona otra única posibilidad, sumando Reish que (como explicamos en otra columna) proviene del significado de cabeza o inicio. ¿Qué construimos poniendo al final de lo puro, cristalino y merecido un nuevo inicio? La memoria: ZaJoR, ZiKaRon, iZKoR. El recuerdo es entonces el mecanismo semántico judío para limpiar nuestra vida y la de aquellos a los que recomponemos en nuestras mentes. Porque todos tienen derecho a ganar y lo harán mientras sean recordados.

Jorge Rozemblum

Director de Radio Sefarad