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‎15 Tishri 5782 | ‎20/09/2021

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“La Nación” en Santa Cruz de la Sierra

“La Nación” en Santa Cruz de la Sierra

LOS PASOS DE SEFARAD EN EL NUEVO MUNDO, CON DAVID ROSENTHAL – A partir del siglo XVI inició la llegada de “la Nación”, es decir de los sefardíes hispanoportugueses, a la actual Bolivia, en específico, a la ciudad de Santa Cruz. Fundada en 1561 por Ñuflo de Chaves, Santa Cruz tuvo presencia de varios conversos o nuevos cristianos que practicaban el judaísmo de forma clandestina. El periplo de Chaves y los otros aventureros consistía en atravesar la pampa árida, los montes bajos y espinosos de El Chaco y avanzar unos 1.000 kilómetros al norte de Asunción del Paraguay para llegar al lugar en donde se fundó Santa Cruz de la Sierra. Ñuflo de Chaves fundó la ciudad más al norte de la campaña española de conquista en la región del Río de la Plata, es decir que la pequeña ciudad de Santa Cruz era el asentamiento más aislado de la frontera colonial española en América del Sur. Asimismo, los conversos que fundaron Santa Cruz procedían de ciudades españolas como Toledo, Ávila, Béjar, Trujillo y Cádiz. En estas ciudades no solo existían considerables colonias judías, sino que tuvieron lugar conversiones masivas, y diversos de estos nuevos cristianos partieron hacia el Nuevo Mundo. Los nuevos pobladores de estas tierras otrora pobladas por comunidades aborígenes usaban apellidos distintos de los de sus ancestros judíos. Los nuevos apellidos eran, en la mayoría de los casos, nombres de ciudades y pueblos de España y Portugal, fuesen o no los lugares de su origen. Del mismo modo, no eran españoles el grueso de los miembros de “la Nación”, más bien que venían de Portugal, Francia, Italia, Inglaterra y Flandes (hoy Bélgica). No obstante, los apellidos eran españoles, lo que indica que su origen era sefardita.

Un importante atributo de los colonos sefardíes en estas tierras, y en general del exilio en América, era los matrimonios intercomunitarios. También, hasta día de hoy varias familias –en especial rurales– encienden velas todos los viernes a la noche, en clara referencia al shabat. Al igual, se conservan menorás y algunas prácticas de la dieta kosher: de hecho, en la comida tradicional “cruceña”, el cerdo es inexistente. No hay duda del origen judío de esta ciudad dentro de lo más remoto de la geografía sudamericana.