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‎3 Tevet 5779 | ‎10/12/2018

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La modernidad en Ashkenaz (10ª parte): Vilna, la Jerusalén de Lituania

La modernidad en Ashkenaz (10ª parte): Vilna, la Jerusalén de Lituania

MILÍM: LA HISTORIA DE LAS DIÁSPORAS, CON ALICIA BENMERGUI – Antes de continuar nuestra narración sobre la historia del judaísmo ashkenazí, hemos decidido detenernos en la historia de Vilna, la que fuera llamada “La Jerusalén de Lituania”, y donde nació el ídish que luego sería convertido en idioma, dejando atrás su denominación como dialecto. También en Vilna y muy tempranamente se impondrá la Haskalá, la educación secular, la educación de las mujeres. Muchos de estos rasgos serán la herencia de los estudios rabínicos llevados a cabo por eruditos. Esta ciudad llegará a ser la sede de una de las imprentas más importantes de Europa Oriental. Allí surgió una figura absolutamente opuesta a todo lo que representaba el jasidismo. Para el Gaón de Vilna (que es de quien estamos hablando, en la imagen), la superstición, el pensamiento mágico y el ocultismo eran algo absolutamente ajenos al verdadero judaísmo. Él representaría a los mitgnadím y libraría toda su vida una lucha amarga y enconada contra el jasidismo. En 1772, el kahal decretó la prohibición o excomunión contra ellos, disolviendo la congregación existente en Vilna. El Gaón, adepto fervoroso al racionalismo, estableció una forma de lectura de la Torá, llamada lituana.
Vilna fue una ciudad con una pujante vida judía durante más de cinco siglos, que se nutrió de escuelas seculares en los años treinta del siglo XIX. Muchas de ellas eran de origen masónico, lo que nos indica que el liberalismo estaba haciendo su ingreso en la ciudad que se convertiría en una de las más grandes y hermosas de Europa Oriental. También surgirían aquí diferentes orientaciones políticas por parte del judaísmo: el sionismo y el bundismo (el partido de los obreros que rescataba y modernizaba el ídish y rechazaba al sionismo). El Agudas Ysroel surgió aquí como una fuerza política de la ortodoxia adhiriendo al sionismo. La actividad intelectual y artística de la comunidad judía será incansable, y eso fue lo que le dio algunos de los rasgos más acusados al judaísmo “litvaker”. Y esta historia continuará…