Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

‎7 Tishri 5783 | ‎02/10/2022

Scroll to top

Top

Presentación del libro ´La cocina prohibida en la Soria judeoconversa´ de Ángel Martín Martínez (Centro Sefarad Israel, Madrid, 21/7/2022)

ACTOS EN DIRECTO – El actual territorio de la provincia de Soria es un lugar privilegiado para estudiar la Edad Media. Primero fue una tierra de frontera entre al-Andalus y los reinos cristianos; después, cuando estos avanzaron más allá de la curva trazada por el río Duero, estas tierras quedaron de nuevo como frontera, pero esta vez entre Castilla y Aragón. Todos esos siglos de avances y retrocesos dejaron vestigios aún visibles: ¿cómo no pensar en el castillo de Gormaz, en la enigmática ermita de San Baudelio o en la multitud de iglesias con galerías porticadas románicas? Sin embargo, ese pasado medieval quedaría incompleto si no se tuviera en cuenta que, junto a cristianos y musulmanes, el solar soriano también fue lugar de residencia de judíos, por lo menos desde el s. XII. Los documentos hablan de ellos en más de veinte localidades, desde pequeñas juderías hasta núcleos donde la abundante población hebrea llegó a organizarse como aljama con sus respectivas sinagogas, cementerios, carnicerías… En 1492 un decreto de los Reyes Católicos puso a los judíos ante la decisión de convertirse o emigrar. Unos marcharon para no volver, otros volvieron o permanecieron como conversos. En ambos casos, su pasado comenzó a difuminarse.

Las recetas de este libro “La cocina prohibida en la Soria judeoconversa” de Ángel Martín Martínez son el vestigio de las costumbres culinarias de los judeoconversos de Almazán, enclave que había contado con una de las aljamas más destacadas de Castilla. Cuando las huellas materiales desaparecen, la documentación nos abre la puerta para conocer a aquellas gentes que, entre sus quehaceres diarios, vieron un Almazán cambiante, ya cristiano. Sus ojos y memoria bien conocían las casas que habían sido habitadas por judíos, los lugares donde acudían a rezar y a enterrar a sus muertos o las costumbres y guisos heredados, ahora puestos bajo la lupa. Hoy podemos revivir aquellos sabores, rescatando una parte de la historia medieval adnamantina.